sábado, 1 de septiembre de 2018

El efecto salida o empujón: el caso de las enfermeras

En estos días, que tanto se habla de inmigración y del "efecto llamada", parece conveniente recordar que, entre las personas nacidas en España, también está presente el fenómeno de la emigración, lo que las convierte en inmigrantes en otros países. Y si se van a otras tierras es precisamente a trabajar. Se trata de personas bien formadas, muy bien formadas, y por eso son aceptadas y, en ocasiones, especialmente requeridas precisamente por ello.

Nos trae todo esto a colación, un artículo publicado como Avance "online" en Gaceta Sanitaria titulado "Estudio de las noticias publicadas en prensa del éxodo de enfermeras españolas al Reino Unido", del que son autores Miguel Rodríguez-Arrastia, Carolina Moreno-Castro y Carmen Ropero-Padilla. 

En este trabajo se ha estudiado la representación en los medios de comunicación (diarios de información general) del éxodo de las enfermeras españolas al Reino Unido, realizando un análisis de contenido, cuantitativo y cualitativo, que abarca el período desde el 1 de enero de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2016 (es decir, desde el inicio de la crisis económica hasta el año del referéndum del Brexit en el Reino Unido).

Los autores resaltan que las noticias sobre las enfermeras emigrantes han destacado, por encima incluso de otros profesionales, en la agenda de los medios, y que estos, los medios de comunicación, han ejercido un papel importante en la difusión de noticias sobre la emigración de sanitarios, especialmente en el caso de las enfermeras, desde que se comenzó la crisis económica en España, a finales del año 2007.

Una afirmación que destaca es que "el tono del 97% de los documentos analizados es negativo. Es decir, se transmite la idea de un colectivo precario y sin expectativas laborales, cuyo único horizonte es la emigración".

Y no nos resistimos a reseñar cómo finaliza el artículo, en el que se establece que existe, por un lado, un discurso oficial en el que se ha pretendido enmascarar el éxodo de las enfermeras como un "espíritu aventurero", que en algunos textos hablaba también de la extraordinaria formación que tienen las enfermeras. Y, por otro lado, están los artículos que recogen un discurso social, con los relatos de vida de las enfermeras emigradas, reconstruyendo los verdaderos motivos que han llevado a buscar mejores oportunidades laborales, y por consiguiente promoviendo un efecto salida.

La conclusión del artículo es que "la prensa promovió el "efecto salida" de las enfermeras para emigrar al Reino Unido" y que se "ha transmitido un mensaje claro: emigrar es la solución".

Tengámoslo presente cuando leamos estos días acerca de los motivos que llevan a las personas a salir de sus países y cuando se hable de "efecto llamada": también existe el "efecto empujón" o "efecto salida", aquí y en otros países .


martes, 21 de agosto de 2018

Pero...¿hubo alguna vez quinientos mil muertos?

"Pero...¿hubo alguna vez once mil vírgenes?" es una novela de Enrique Jardiel Poncela, escrita en 1930, y en cuyo título nos hemos inspirado para esta entrada, aunque la temática no tiene nada que ver. Y lo hemos utilizado porque puede ilustrar lo que ha sucedido con un artículo que se publica en el número de Agosto de 2018 de la revista American Journal of Public Health. 
Sobre estos 500.000 muertos por la austeridad se ha escrito ya bastante, así que, desde aquí, nos limitaremos a hacer una pequeña recopilación de los hechos:

Los autores del artículo, de la Unidad de Investigación de Atención Primaria y del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife y también de la Universidad de La Laguna, envían a la revista American Journal of Public Health un manuscrito, que es aceptado para su publicación, sobre las consecuencias de las políticas de austeridad en España y una de sus principales conclusiones es que hubo un exceso de mortalidad entre 2011 y 2015 en España, atribuible a las políticas de austeridad, y que cifran en 505.559 fallecidos.

El mismo número de esa revista publica una Editorial, firmada por otros autores españoles, de la London School of Economics and Political Science, la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y del Hospital del Mar IMIM y de la Universidad Autònoma de Barcelona, en el que ponen en cuestión estas cifras debido a tres aspectos: 1) un cambio en la población estándar usada para calcular las tasa de mortalidad ajustadas, que se produjo en 2011 y que hace no comparables los datos de 2010 con los de 2011; 2) el decalaje entre el inicio de la crisis y las políticas de austeridad (el exceso de mortalidad encontrado habría ocurrido antes del inicio de las políticas de austeridad); y 3) la influencia de otros factores. Por ello, los autores de la nota editorial hablan de artefacto más que de efecto real.

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) saca una nota al respecto, fechada el 12 de julio de 2018, cuyo título es explícito: ¿Austericidio o artefacto?: a propósito de un artículo de investigación sobre los efectos de la crisis económica española sobre la mortalidad.

Diversos medios de comunicación ("El País", "El Mundo", "La Opinión de Tenerife") se hacen eco del artículo, la editorial y las reacciones al mismo.

En Twitter, diversas cuentas, alguna de los autores de la editorial, comentan los hechos y surgen hilos y reacciones.

En un medio de prensa se anuncia una futura revisión de los datos.

Y.... ¿qué decir de todo esto que ya no se haya dicho?
Poco puede añadirse, así que repetiremos alguna reflexión:
Los datos siempre son los que son, pero estos pueden no haberse calculado correctamente y esta es la primera tarea que debe tenerse en cuenta. La fiabilidad ante todo. Si no es fiable, u ofrece resultados sorprendentes, es mejor volver a repasarlo, antes que aceptar un explicación que puede convenir, pero que puede no ser la apropiada.
Y hay que pensar también siempre que, en el panorama científico, utilizar un argumento o un dato que puede ser puesto en cuestión, no apoya a una causa, por más legítima y justa que esta sea, sino que, antes al contrario, puede contribuir a deslegitimarla.

Os dejamos con los enlaces a todo lo citado:  

El artículo:
Antonio Cabrera de León, Ithaisa Marcelino Rodríguez, Fadoua Gannar, Arturo J. Pedrero García, Delia Almeida González, M del Cristo Rodríguez Pérez, Buenaventura Brito Díaz, José Juan Alemán Sánchez, Armando Aguirre-Jaime, "Austerity policies and mortality in Spain after the financial crisis of 2008",  American Journal of Public Health 108, no. 8 (August 1, 2018): pp. 1091-1098.

La editorial:
Cristina Hernández-QuevedoBeatriz G. Lopez-ValcarcelMiquel PortaShort-Term Adverse Effects of Austerity Policies on Mortality Rates: What Could Their Real Magnitude Be?”, American Journal of Public Health 108, no. 8 (August 1, 2018): pp. 983-985

El reflejo en la prensa:

domingo, 12 de agosto de 2018

Siete años: recuerdos del futuro, que ya no es lo que era

Hace ahora ya siete años comenzaba la andadura de este blog. En los últimos tres años nos hemos prodigado poco y, pese a las promesas de enmendarnos, no lo estamos consiguiendo. A ver si este año, sí....

Comenzábamos, entonces, con una entrada titulada "El futuro de la epidemiología" y nuestras primeras palabras eran: "Nada mejor que empezar hablando del futuro: así es más difícil equivocarse ;-)". Pues bien, hoy tendremos que desmentirlas... Porque la Biblioteca Nacional de España, a través de la Hemeroteca Digital, ha sacado recientemente a la luz un número del diario gráfico "Ahora" del 21 de febrero de 1932 en el que se les solicitó a profesionales y personajes populares de aquel entonces, que comentaran cómo sería el año 2000 en sus respectivos ámbitos de conocimiento. Y algunos aciertan, sí, pero otros....

El diario, en su optimismo, titula "Todos creen que el futuro estará preñado de bienaventuranzas y coinciden en que la vida será más fácil, más alegre, más sabia, más larga y mejor". Y aunque, probablemente, muchos hoy no coincidirán en ver la vida así, creemos que, visto con los ojos de 1932, estuvieron bastante acertados:
Nuestra vida hoy es más fácil de lo que fue la vida hace casi un siglo. Tal vez no es más alegre. Nuestra sociedad del conocimiento no puede decirse que haga la vida más sabia, aunque tal vez sí más informada. Desde luego lo que si es cierto es que nuestra vida es mucho más larga. Y lo de si es mejor, lo dejamos a la interpretación de cada lector.

Resulta curioso leer los vaticinios de cada una de las personas que intervienen en el número y, entre ellas, destacamos:

Gregorio Marañón decía: "no se morirá nadie por enfermedades infecciosas y solo habrá enfermos del sistema nervioso el corazón y las arterias"; "el descenso en la mortalidad infecciosa, desde hace veinte siglos al actual, está compensado por una línea inversa, ascendente, de muertos en el acto de desplazarse de un lugar a otro de la Tierra";  "el valor individual de los médicos destacará en la investigación y no profesionalmente. Porque la profesión será casi una ciencia exacta".
Un cirujano de aquella época, el Dr. González Duarte, vaticinaba que "los cirujanos podrán disponer de una verdadero stock de "piezas de recambio" humanas" y que "ni antes ni después de las operaciones habrá dolor".
El Sr. Zuazo Ugalde, urbanista, decía que el porvenir de España era ser "una nación de 40 millones de habitantes, nudo de comunicaciones internacionales y país de grandes riquezas" y afirmaba de una manera, no sabía él cuan profética, que "de modo que sin que venga el "tío Paco" tendrá Madrid en ese año 2000 unos 2.500.000 habitantes". Y ya sabemos lo del "tío Paco", al que seguramente él no se refería, pero en lo de los habitantes no acertó.
Más divertida es la profecía de la artista Celia Gámez de que "como las artistas frívolas no pueden quitarse ya más ropa, en el año 2000 se lo taparán todo". O la del futbolista Ricardo Zamora de que "aumentará el profesionalismo deportivo y que los campos de fútbol serán mayores porque los jugadores tendrán más resistencia".

En fin, que podemos decir que el futuro ya no es lo que era (como se tituló una película en 2016), ni en 1932, ni ahora.

Lo que sí quisiéramos poder decir con más seguridad es que esperamos celebrar el octavo aniversario de este blog con todas las personas que nos hacéis el favor de leerlo.




sábado, 30 de junio de 2018

Y seguimos con el "polisibri"

Hace un año comentábamos, con un poco de humor, las dificultades para encontrar una adecuada traducción al español para el término en inglés "policy brief". Y mencionábamos la (espuria) votación que emprendimos al respecto en la que resultó ganador el neologismo "polisibri" (todo recogido en "Votaciones imposibles: el "polisibri" un neologismo...").

Volvemos sobre el tema, porque la lectura del artículo, publicado en Gaceta Sanitaria, "Policy brief as a knowledge transfer tool: to "make a splash", your policy brief must first be read", del que son autores Christian Dagenais y Valéry Ridde, nos ha vuelto a traer la discusión terminológica de lo que es un "policy brief". Estos autores nos dicen que el término puede referirse a varios tipos de documentos y, al tiempo, que muchos términos pueden ser usados para calificar estos documentos y ellos mencionan (en inglés) los siguientes: "Technical note", "Policy note", "Evidence brief", "Evidence summaries", "Research snapshot".

Así que, como vemos, no acabamos con los términos originales como para empezar con las traducciones...Una lástima que el artículo esté en inglés, más que nada por ver cómo se hubieran atrevido con el castellano. Aunque sí está traducido el título del artículo y se ha optado por mantener el término en inglés ¡vaya!

Además de los asuntos terminológicos, resulta lógicamente interesante el artículo en sí mismo, porque el propio título ya es toda una declaración de intenciones: si quieres tener impacto con el contenido de tu "polisibri", necesitas que lo lea quien lo tiene que leer. Y por ello los autores dan su receta para que eso suceda:

Sucinto (2-4 páginas), presentado en un lenguaje simple y claro, restringido a la información que sea de interés real para el receptor y que proponga recomendaciones claras para la acción en un contexto específico.

Así que, le llames como le llames, lo importante es que, sobre todo, llegues (a quien quieres llegar).

Por ello, ya sabes el dicho: "No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato" (Deng Xiaoping es el autor de esta frase, según parece, cuya simplicidad, y obviedad, cautivaron a Felipe González a finales del siglo XX, pero esto es ya otra historia...)


domingo, 10 de junio de 2018

9 para mejorar la salud

Hace casi 4 años, escribíamos una entrada titulada "Cinco peticiones para el "nuevo"". En ella, aprovechando las festividades navideñas y su coincidencia con el nombramiento, entonces, de un nuevo Director General en la Ministerio de Sanidad, nos atrevimos a hacer cinco peticiones por si eran oídas, dado lo receptivo de esas fechas para los nuevos (y buenos) deseos. No hubo suerte (o voluntad) y ninguna de ellas fue escuchada.

Ahora, aprovechando que no hay un "nuevo" sino más de uno y, sobre todo, muchas "nuevas" (bienvenida sea esta composición gubernamental) nos atrevemos a reiterar estas peticiones. La probabilidad de que sean oídas es ahora más alta, sobre todo porque algunas de ellas ya han sido asumidas como objetivos inmediatos por el nuevo ejecutivo. Y tal vez también porque algunas sociedades científicas, como la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), han dirigido también sus peticiones en sentido parecido. SESPAS ha dirigido una carta a la nueva Ministra, en la que, además de transmitirle su enhorabuena y sus mejores deseos, le solicita 9 acciones específicas para la mejora de la salud de la población y el buen gobierno de la salud. Resumidamente, estas acciones solicitadas por SESPAS son:

1. Volver a la senda de la universalización de la salud recuperando la cobertura universal de nuestro Sistema Nacional de Salud.
2. Volver al cumplimiento de las leyes (desarrollo de la Ley General de Salud Pública y de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, e introducir transparencia, buen gobierno y rendición de cuentas, particularmente en los procesos de aprobación y financiación de medicamentos.
3. Diseñar mecanismos de financiación sanitaria (tipo Pacto de Toledo) que impidan cambios bruscos y reforzar la financiación con fondos finalistas que permitan hacer políticas de salud y aseguren la cohesión del sistema estimulando buenas prácticas.
4. Apostar por políticas de ganancia en salud (proyecto de ley sobre alcohol, afrontar el tabaquismo con regulaciones efectivas, revisar la fiscalidad sobre tabaco y bebidas alcohólicas, y adoptar un impuesto similar sobre las bebidas azucaradas y otros productos insalubres)
5. Dotar al Estado de mejor inteligencia para guiar las políticas de salud (crear el Centro Estatal de Salud Pública, relanzar la I+D de salud, y desarrollar una estrategia nacional para la implementación efectiva de la evaluación de impacto en salud).
6. Desarrollar una estrategia nacional de reducción de desigualdades en salud.
7. Redactar y aplicar la Estrategia Nacional de Salud Pública aplicando el principio de salud en todas las políticas colaborando con otros Ministerios en favorecer políticas saludables y sostenibles.
8. Establecer un sistema transparente para valorar la prioridad relativa en las nuevas prestaciones basadas en la valoración de su coste-beneficio, financiando con dinero público únicamente actuaciones basadas en suficiente evidencia científica. 
9. Influir en las instituciones multilaterales de salud global y en las instituciones de la Unión Europea y sus agencias relacionadas con la salud para favorecer las políticas públicas saludables y el buen gobierno para que sus decisiones se orienten a la mejora de la salud global.
Decididamente son mucho más ambiciosas que las que solicitamos en su día, pero también más consecuentes. Desde aquí, solo nos atrevemos a apostillar que deseamos éxito y esfuerzo al nuevo equipo de gestión del Ministerio para conseguir, al menos, algunas de estas 9 acciones.



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