lunes, 29 de abril de 2019

Inma Melchor: súbitamente y quebrarse

Así, tal y como Machado decía de los mundos sutiles en "Cantares", se nos ha ido Inma Melchor: súbitamente. Y los que nos quedamos quebrados somos nosotros, aquí sin ella.

Inma es Inmaculada Melchor Alós. Su desarrollo profesional ha sido como bioestadística, dedicada a los registros, primero al de tumores y después al de mortalidad de la Comunitat Valenciana. Natural de Chilches, en Castellón, ha trabajado en Valencia y después en Alicante en el que ha sido su último destino profesional y donde ha desarrollado una fructífera carrera durante muchos años, con un buen puñado de publicaciones y con dedicación al análisis de mortalidad, integrada en el Grupo Balmis de Investigación en Salud Comunitaria e Historia de la Ciencia, de la Universidad de Alicante, trabajando además en la gestión del registro de mortalidad juntamente con todas las personas del registro y las del Servicio de Estudios Epidemiológicos y Estadísticas Sanitarias de la Dirección General de Salud Pública de la Generalitat Valenciana.

Allí nos conocimos, hace ya unos cuantos años, allí hemos trabajado juntos, y muy a gusto, allí hemos compartido cuitas y alegrías familiares, y allí hemos podido apreciar, todos los que la hemos conocido y tratado, su alegría, con una sonrisa que le llenaba la cara, su entrega al trabajo, su lealtad profesional y personal, y su buen hacer, con su meticulosidad, que le llevaba a ver detalles que a todos los demás se nos habían pasado. Ejercía muchas veces de pegamento, porque su vocación era siempre de unidad, cohesión y buen rollo. 

Vamos a echarla mucho de menos. Hace unos meses, con ocasión de la celebración de los 30 años del registro de mortalidad, escribimos juntos, con todas las personas que trabajan en el registro, para el número 112 de la revista Viure en Salut, un artículo titulado "Treinta años de evolución de la mortalidad en la Comunitat Valenciana" y allí, entre las causas de defunción que resaltamos con mayor variación en esas tres décadas, no aparecía mencionada la que, de manera inesperada, taimada e inoportuna, se la ha llevado.

No era este su momento para irse. Es demasiado pronto.Tenía muchas cosas por hacer, muchos sueños por cumplir, mucho trabajo por desarrollar y todavía mucho cariño que dar, ella que era claramente una mujer de familia, que se desvivía por los suyos.

Y entre los suyos creo que nos contábamos más de una y de uno. Y somos de esos que ya no tendremos quien nos recuerde lo bueno que es, que era, el dBase III. 

Que la tierra te sea leve, compañera. Hasta siempre, Inma.


lunes, 22 de abril de 2019

No somos el objetivo. Nadie puede ser el objetivo

Siempre hemos sabido que la epidemiología de campo puede ser peligrosa, pero el riesgo ha estado habitualmente centrado en los microorganismos a los que se enfrentan los que realizan esta labor. Pero, hoy en día, ya vemos que los más peligrosos no son los gérmenes, y nos llega la noticia del asesinato de un epidemiólogo, el Dr. Richard Mouzoko, el día 19 de abril, en la República Democrática del Congo (RDC): "WHO Ebola responder killed in attack on the Butembo hospital". 

Richard Mouzoko era un epidemiólogo que trabajaba en el programa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un centro de respuesta al ébola en la RDC ubicado en el hospital de la Universidad de Butembo. Como ha recogido la prensa ("Un médico muere en un ataque a un centro de respuesta contra el ébola en RDC"), ha sido asesinado en un ataque llevado a cabo por hombres armados no identificados, en el que además fueron heridas otras dos personas. El ataque tuvo lugar durante una reunión de coordinación que se llevaba a cabo en el hospital en ese momento.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha recordado que los trabajadores sanitarios y los centros sanitarios nunca deben ser los objetivos.

Nunca ha sido fácil la situación en este país africano, marcada desde el inicio del colonialismo y, ahora además, el ébola la complica, una vez más. Más violencia no la arreglará, y más si va dirigida a aquellos que han llegado desde fuera, el Dr. Mouboko era camerunés, para tratar de ayudar. Como la propia OMS reconoce, se trata de un brote en una zona geográficamente difícil con una población muy fluida, ataques intermitentes por parte de grupos armados y una infraestructura sanitaria limitada.

Y la situación de la enfermedad por virus del ébola en la RDC, en estos momentos, según los últimos datos de la OMS (16 de abril de 2019), nos indica que, desde el 1 de agosto de 2018 en que se declaró el brote, ya hay 1290 casos totales (1224 confirmados) con 833 personas fallecidas (más información aquí).

El objetivo es, tiene que ser, acabar con el ébola y con el sufrimiento. Y será necesario luchar contra él desde la raíz, que no es sólo el virus. Hay muchos intereses en la zona y los países del norte también tienen que ver con el mantenimiento de esta situación inestable, mísera, violenta y que favorece la transmisión del virus y la aparición periódica de brotes.

Pero las personas no somos el objetivo. Nadie puede ser el objetivo.

sábado, 20 de abril de 2019

Dibujar números tiene premio

Una pregunta típica para quien se dedica a la epidemiología es aquella de si prefieres una tabla o una figura ("SEENota dixit"). Y francamente, quien esto escribe, muchas veces no sabe qué contestar, pero hay que reconocer que todos nos sentimos seducidos por lo gráfico. Y son esas representaciones las que conectan con nuestras emociones y nos permiten contar una historia, como ya nos decía una ya casi mítica editorial del British Medical Journal, escrita por unos destacados asturianos.

Parafraseando a esa editorial, podemos decir que ese arte de dibujar números ahora, además, tiene premio.

Y es que, desde Asturias también, y liderado por otro destacado asturiano, Patricio Suárez (@patricsg), llega la convocatoria de un concurso de visualización de datos del grupo de usuarios de R de Asturias, patrocinada por el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA).

El anuncio del concurso podéis verlo aquí y las bases del mismo aquí. De lo que se trata es de que se elabore una representación gráfica, hecha con el programa R, que defina un aspecto de un conjunto de datos, que es el mismo para todos los participantes: en esta ocasión se trata de usar los datos de un subconjunto del registro de multas de los años 2015 a 2017 obtenidos de la web de transparencia del ayuntamiento de la ciudad de Gijón y unificados en un solo archivo.

El plazo para la presentación de los proyectos comenzó el día 1 de marzo de 2019 y acabará a las 23:59 h del día 30 de abril de 2019.

Así que todos los dibujantes de números en el aire, como decía aquella editorial (Cofiño R, Prieto M, Suárez O, Malecki K "The art of drawing numbers and stories in the air: epidemiology, information, emotion and action"), ya pueden darse prisa en su arte para contarnos historias que informen, emocionen y muevan a la acción. Que de eso, en definitiva, se trata.


sábado, 30 de marzo de 2019

Píldoras epidemiológicas con premio

No. Esto no va de fármacos, pese al título. Va de películas, videos y cosas por el estilo, y es que este blog tiene una pequeña sección "películera" que teníamos un poco abandonada. La empezamos con "Pandemias y contagios", y seguimos con "Epidemiología la película", "Películas y salud pública" y, con la última hasta el momento, que es "Y el Oscar es para...". Ahora es buen momento para retomarla.

En una de esas entradas nos quejábamos de la escasez de materiales docentes sobre epidemiología en vídeo, decíamos que había campo para cineastas científicos y pedíamos que alguien se animara. No tuvimos éxito con nuestra petición y esperamos que, ahora, el llamamiento que hace la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) sí lo tenga.

Y es que la SEE lanza su primera convocatoria de premio para el mejor video sobre epidemiología y salud pública. Se trata de realizar video capsulas de una duración máxima de dos minutos hablando sobre un tema relacionado con la epidemiología y la salud pública.

El contenido puede ser de divulgación de un resultado científico o epidemiológico, presentación de una intervención de salud pública, explicación de un concepto o de una técnica especifica. Es decir que hay un campo amplio en el que trabajar. Lo común es la temática, el formato y la duración. Ya sabéis que se trata de no aburrir y de hacer una buena píldora epidemiológica.

Las bases de la convocatoria pueden verse aquí. Tenéis hasta el 1 de junio de 2019 para elaborarlos y enviarlos.

¡Ánimo peliculeros y videoaficionados!



Y el que quiera saber cómo es una píldora epidemiológica, puede ver la de la propia SEE:


domingo, 17 de febrero de 2019

Leche cruda o "cagando leches"

Empezamos con el agua cruda y seguimos con la leche cruda. Ya advertíamos hace un año, en "Lo tienen crudo con el agua", de los peligros de esta "crudeza", en aquel caso con el agua.

Ahora estamos viendo ya los efectos con la leche. Las noticias de prensa nos hablan de tres episodios que han requerido asistencia médica en Estados Unidos ("Primeros afectados por beber leche cruda"), y estos son los conocidos, pues las autoridades sanitarias estadounidenses están buscando afectados por medio país ("EEUU busca enfermos por tomar leche cruda en 19 Estados").

Aún recuerdo, en mi infancia, la venta de leche a granel, en cántaras metálicas, por las casas (y no hablo de un pequeño pueblo, sino de ciudades), y cómo se hervía la leche antes de consumirla. No recuerdo, aunque lo he sabido después en mi ejercicio profesional, las cifras de afectados que había en nuestro país, en aquella época, de brucelosis por consumo de estos lacteos y por otros productos, que eran descarnadamente "crudos". Y sé cómo fueron cayendo, desde las que eran las cifras más altas de incidencia y prevalencia de esta enfermedad de todos los países europeos en los años sesenta del siglo pasado, hasta llegar a las cifras actuales, en las que la brucelosis es una enfermedad poco frecuente. Y básicamente eso fue porque se abandonó la "crudeza".

Es cierto que en España está prohibida la venta directa de leche cruda, pero eso no quiere decir que no se pueda vender leche cruda (si queréis saber más sobre este aspecto es recomendable leer: "Todo lo que deberías saber sobre la leche cruda", en el blog "Gominolas de petroleo"). Así que se impone seguir advirtiendo contra estas prácticas.

En fin, el idioma español en una de sus muchas expresiones populares, de imposible traducción a otros idiomas, ya nos ofrece eso de "cagando leches". Pues parece que esta debe ser una de sus acepciones.

Imagen de la portada del libro "Cagando leches"

de Héloïse Guerrier y David Sánchez


 

lunes, 31 de diciembre de 2018

Autoexperimentando con el año nuevo

Acaba el año 2018 que nos trajo el centenario de la pandemia de gripe, mal llamada "española", y algunas buenas noticias en lo que respecta de la vuelta a la senda de la universalización de la cobertura sanitaria en España (aunque aún queda camino por recorrer).

Sólo con estos dos hechos podíamos resumir el año, pero nos gustaría resaltar otro importante para la epidemiología ibérica: la celebración, por primera vez, de un congreso de la Sociedad Española de Epidemiología en Lisboa, fuera de nuestras fronteras, y no fue nada mal. Habrá que repetir en más ocasiones.

Pero no podemos acabar este año sin hacer, al menos, una mención a un artículo, que también se relaciona con el centenario de la gripe de 1918, y que habla sobre la autoexperimentación, algo que hace 100 años también se dio, como podéis ver en el libro que citábamos en la entrada "El centenario de un armisticio epidémico". Se trata de una de las aportaciones del número de Navidad del BMJ, titulado "Adventures in self experimentation" del que son autores Gareth J. Parry y Eric J. Buenz. Este artículo comienza diciendo que la autoexperimentación tiene una larga tradición en medicina que ha llevado a auténticos avances científicos, pero también a conclusiones erróneas y, en ocasiones, a la muerte de los que la han practicado.

Dejando aparte las consideraciones éticas, que las hay, si nos ceñimos a los resultados para quien practica el autoexperimento, el rango va desde el fallecimiento hasta el premio nobel. Por eso, en el artículo se menciona no solo lo que ha significado de avance en momentos dramáticos ante enfermedades graves y sin otras opciones a la vista (en ese momento) sino también a que en otras ocasiones (¿las más?) ha estado guiado por el ego y la "importantitis" (el "palabro" es de los autores en el original). Y mencionan también el sesgo de género en la autoexperimentación: sólo el 2% de los casos documentados fueron realizados por mujeres. Los autores lo explican por "el resultado de la menor importancia evolutiva de los hombres, o por una mayor tendencia masculina al narcisismo, o, simplemente, por diferencias históricas de género en la ciencia y la medicina".

Pues eso, que mejor no autoexperimentemos con este año tan nuevo, tan "diecinuevo", y no nos lo inyectemos en vena el primer día. Dejémosle que transcurra y vayamos poniendo nuestro afán en que sucedan las cosas que queremos alcanzar y no le echemos la culpa al año si nuestros esfuerzos no dan el fruto deseado.

Os deseamos que vuestro esfuerzo se vea recompensado. Y si no, siempre nos quedará el haberlo intentado, pero mejor sin autoexperimentar.



domingo, 11 de noviembre de 2018

El centenario de un armisticio epidémico

Exactamente hoy se cumplen 100 años de la firma del armisticio de la I Guerra Mundial, conocida, antes de otros desmanes, como la "Gran Guerra". Los líderes mundiales se han reunido en París, para conmemorar este hecho a las 11 horas del día 11 mes 11, el momento exacto en que se decidió que entrara en vigor hace un siglo.

En estos días se ha traído a colación la historia de Augustin Trébuchon, el último soldado francés muerto en aquella guerra, diez minutos antes de la entrada en vigor del armisticio, o la de Henry Gunther, el último soldado fallecido, un minuto antes de las 11 horas de aquel día.

Pero ese armisticio se producía en un mundo en el que, además de vivir la barbarie de la guerra, se enfrentaba también a otro enemigo igualmente mortal: la gripe. La pandemia llevaba ya varios meses afectando a numerosos países, tras una primera oleada, que se extendió desde marzo a julio de aquel año, y una segunda que comenzó en agosto, pero tras la firma del armisticio, "estallaron celebraciones en todo el mundo, creando las condiciones casi perfectas para que se propagara una enfermedad de masas" . Esta frase está tomada del libro de Laura Spinney titulado "El Jinete Pálido. 1918: La epidemia que cambió el mundo".

Este es un libro de muy recomendable lectura, y oportuno en estas fechas, que ya ha sido objeto de varias recensiones entre las que podemos citar la de José Miguel Mulet y la de Óscar González (en esta última puede, además, accederse al mapa del libro de Spinney). En él se hace un recorrido por múltiples aspectos de lo que fue "la gripe del 18", que fue conocida como "gripe española", pero también se analiza a los ojos de hoy.

De este libro podemos quedarnos con la reseña de lo sucedido en la ciudad de Zamora, que tuvo una de las más altas tasas de mortalidad en España.

Lo que pasó en Zamora, ya era conocido por lo publicado en el diario "La Opinión. El correo de Zamora" en 2008, con el título "La gripe del siglo". Allí se citaba el artículo de Antoni Trilla, Guillem Trilla y Carolyn Daer "The 1918 "Spanish Flu" in Spain", publicado en Clinical Infectious Diseases en 2008, que a su vez citaban al libro, de 1993, de Beatriz Echeverri "La gripe española.La pandemia de 1918-1919". Hechos que también fueron recogidos en 1995 por F.Javier García Faría en "La epidemia de gripe de 2018 en la provincia de Zamora".  Y lo que sucedió fue que las misas masivas y las rogativas para solicitar ayuda divina ante la gripe, influyeron en la difusión de la enfermedad, y de nada sirvieron los intentos de impedirlas de las autoridades civiles, ante la postura de autoridad eclesiástica. A pesar de ello, o mejor dicho, precisamente por ello, al obispo de Zamora, Álvaro y Ballano, le fue concedida, en 1919, en reconocimiento, la Cruz de la Beneficencia de la ciudad

De algo semejante ya hablamos en la entrada "El cristo de la epidemia", donde también mencionamos el episodio de Zamora. Aprovechemos pues las efemérides históricas para aprender del pasado y que también sirva para plantear cómo afrontar los retos del futuro.


La firma del Armisticio de la I Guerra Mundial
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