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sábado, 23 de marzo de 2013

Silbando al trabajar

Para varias generaciones resulta inolvidable una de las canciones en la película de Disney "Blancanieves y los siete enanitos" (1937) titulada "Silbando al trabajar" en la que se ensalza la buena actitud y la cooperación ante el trabajo (doméstico en ese caso). Todos sabemos que eso no garantiza que los efectos sobre la salud de los trabajadores sean menores. Y de recordarnos cómo está la situación en España se encarga el  "Informe de Salud Laboral España, 2001-2010", elaborado por el Centro de Investigación en Salud Laboral, CISAL, de la Universitat Pompeu Fabra y recientemente hecho público.
 
En este informe se presentan abundantes datos, y gráficos, provenientes de variadas fuentes. Tiene un capítulo expresamente dedicado a efectos sobre la salud. En él se menciona el descenso observable en este periodo en la mortalidad por accidentes de trabajo, pese a lo cual se ha producido un incremento de las desigualdades puesto que la reducción ha sido mayor en los trabajadores no manuales que en los trabajadores no cualificados. En las lesiones no mortales, también en un contexto de disminución en el período, en cambio si que se ha reducido la desigualdad entre tipos de trabajadores. No en balde una de las recomendaciones del informe es "Fomentar los estudios desagregados por ocupaciones y actividades económicas a fin de conocer las tendencias de desigualdades".
 
También llama la atención, aunque no debería extrañarnos, cómo se refleja el impacto de la crisis en la estructura productiva especialmente a partir de 2008, en la mayoría de los indicadores. La tasa de paro, en cambio, empeora a partir de 2007, un año antes.
 
En definitiva, el Informe nos recuerda que "junto al descenso de las lesiones mortales y no mortales a lo largo de la década, otros indicadores de salud como la percepción de buena salud y la incapacidad permanente disminuyen o permanecen estables".
 
Por ello, una de las recomendaciones del informe es la de "Realizar estudios específicos que evalúen el impacto de la crisis sobre la salud de los trabajadores, y las reformas llevadas a cabo para hacerle frente, en especial la reforma laboral, tanto de los que trabajan en el sector formal como informal, así como los desempleados".
 
Hay trabajo, pues. Silbemos mientras lo hacemos, pero no para disimular.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Luces de cruce

Cuando circulamos por la noche con un vehículo llevamos habitualmente encendidas las luces de cruce, ya que su uso está especificado para cuando existan otros vehículos en la carretera. Con ellas podemos iluminarnos, al tiempo que no causamos el deslumbramiento de los vehículos que van por otro carril.
En España, la Dirección General de Tráfico (DGT) está utilizando ya la luz de cruce, aportando luz a los datos sin causar deslumbramientos por los mismos. La DGT, ahora dirigida por la especialista en salud pública María Seguí, acaba de anunciar la implantación de un nuevo método para contabilizar los fallecimientos a 30 días por accidentes de tráfico. La propuesta de la DGT, que la Directora comentó desde el primer momento que asumió el cargo, y fue por ello criticada, consiste básicamente en realizar el seguimiento real de los heridos en accidente y comprobar su estado vital a los 30 días. En definitiva cruzar datos entre sistemas que contienen información sanitaria aunque dependan de organismos no sanitarios.
Con este método se ha podido constatar que las cifras que se pueden obtener, aunque no excesivamente alejadas de las obtenidas por el método anterior, arrojan un menor número de fallecimientos, y son, sin duda, más precisas.
Y como resulta que, en un coche, las luces siempre son dos, la segunda luz de cruce, la segunda innovación presentada, ha sido la de contar, nuevamente, con otras fuentes de información, para disponer de datos relativos a las lesiones sufridas debidas a los accidentes de tráfico, incorporando así al Centro Nacional de Epidemiología, al Ministerio de Sanidad y a la Encuesta Nacional de Salud. Con ello, ahora se sabe que por cada fallecido se contabilizan 11 personas que han requerido ingreso hospitalario y 266 personas que han necesitado asistencia de urgencias o ambulatoria. Y que en el año 2011 "había al menos 78.961 personas con discapacidad permanente relacionada con secuelas de un accidente de tráfico ocurrido en ese mismo año o en cualquier momento previo". Esta manera de trabajar con la información ha sido bien recibida por la asociación estatal de víctimas de accidentes DIA.
 
Y es que, en el ámbito de la salud, de la prevención y de la promoción, el cruce de datos de sistemas diversos, con dependencias diversas, pero realizado persiguiendo una misma finalidad es una herramienta poderosa que, además, ahorra tiempo y dinero, y permite una mejor planificación. Así de sencillo. Simplemente luminoso.
 
 
 
 
 
 
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