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sábado, 20 de abril de 2019

Dibujar números tiene premio

Una pregunta típica para quien se dedica a la epidemiología es aquella de si prefieres una tabla o una figura ("SEENota dixit"). Y francamente, quien esto escribe, muchas veces no sabe qué contestar, pero hay que reconocer que todos nos sentimos seducidos por lo gráfico. Y son esas representaciones las que conectan con nuestras emociones y nos permiten contar una historia, como ya nos decía una ya casi mítica editorial del British Medical Journal, escrita por unos destacados asturianos.

Parafraseando a esa editorial, podemos decir que ese arte de dibujar números ahora, además, tiene premio.

Y es que, desde Asturias también, y liderado por otro destacado asturiano, Patricio Suárez (@patricsg), llega la convocatoria de un concurso de visualización de datos del grupo de usuarios de R de Asturias, patrocinada por el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA).

El anuncio del concurso podéis verlo aquí y las bases del mismo aquí. De lo que se trata es de que se elabore una representación gráfica, hecha con el programa R, que defina un aspecto de un conjunto de datos, que es el mismo para todos los participantes: en esta ocasión se trata de usar los datos de un subconjunto del registro de multas de los años 2015 a 2017 obtenidos de la web de transparencia del ayuntamiento de la ciudad de Gijón y unificados en un solo archivo.

El plazo para la presentación de los proyectos comenzó el día 1 de marzo de 2019 y acabará a las 23:59 h del día 30 de abril de 2019.

Así que todos los dibujantes de números en el aire, como decía aquella editorial (Cofiño R, Prieto M, Suárez O, Malecki K "The art of drawing numbers and stories in the air: epidemiology, information, emotion and action"), ya pueden darse prisa en su arte para contarnos historias que informen, emocionen y muevan a la acción. Que de eso, en definitiva, se trata.


martes, 1 de mayo de 2018

#Cuéntalo

"Tenemos que contar las agresiones, violaciones, compañeras. Este relato nos lo han hurtado. Debemos construirlo para que otras reconozcan..." Este mensaje en Twitter de Cristina Fallarás (@LaFallaras), usando el hashtag #Cuéntalo, ha dado lugar a un movimiento mundial (creemos que no es exagerado decirlo así) en el que miles de mujeres, y también hombres, han denunciado y contado experiencias de violación y acoso o agresión sexual. El tuit original hacía referencia a un artículo escrito en el diario "Público" titulado "La 'no violación' " por Virginia P. Alonso, codirectora de ese diario. Y en el origen de todo ello está la sentencia de la "Manada" que se ha producido recientemente.

Sin entrar en el trasfondo jurídico de esa sentencia, que también se podría, lo que subyace es un sentimiento de hartazgo, de que hay que cambiar la situación, de que esto no puede seguir así y que hay que hacer algo. Y nuestra contribución a ello quiere ser la que aportan los datos.

Os animamos a que consultéis la página "Sex by Numbers", que hace referencia al libro del mismo título del cual es autor David Spiegelhalter (@d_spiegel), y que tiene por subtítulo "lo que la estadística pueden contarnos sobre el comportamiento sexual" y en el que se muestran datos referidos al Reino Unido. En esa página aparecen las cifras de personas que han experimentado sexo en contra de su voluntad, y resultan llamativas, aunque nos tememos que son desgraciadamente conocidas.

Allí puede verse que 1 de cada 10 mujeres ha sufrido sexo en contra de su voluntad, mientras que en el caso de los hombres han sido 1 de cada 71. En las mujeres, el responsable de ello fue, en el 41% de los casos su compañero íntimo (actual o pasado), en un 20% un familiar o un amigo y en un 21% otros conocidos. Menos de la mitad se lo contaron a alguien, e incluso menos lo denunciaron a la policía.

Es necesario, pues, que iniciativas como #Cuéntalo, y otras más, tengan éxito para que pueda romperse ese silencio que, como podréis comprobar si repasáis los tuits con ese hashtag, ha hecho más difíciles o incluso destrozado las vidas de muchas mujeres.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Hans Rosling se ha ido

Acaba de fallecer Hans Rosling. El mundo, todos nosotros, perdemos a un gran comunicador, a una persona que personificaba la salud pública y que lo hacía desde muchos aspectos. Alguien que era conocido y admirado en todo el mundo porque era un auténtico ciudadano del mundo. Que se hizo famoso contándonos, de una manera única, personal y divertida, como eran los datos y qué significaban y que, sin embargo, seguía pensando que todo eso no era suficiente. En su obituario en "The Guardian", se recalca que, en una entrevista de hace tres años, él decía que creía que no había tenido mucho impacto sobre el conocimiento: "La fama es fácil de conseguir, pero el impacto es mucho más difícil. Cuando le preguntas a la gente en Suecia que cuántos niños por mujer nacen en Bangladesh, ellos todavía piensan que cuatro o cinco. No he tenido impacto en el conocimiento. Solo he tenido impacto en la fama y haciendo cosas graciosas".

Pero "Gapminder" está ahí. "Dolar street", una de sus últimas creaciones, también está ahí. A muchos nos ha impactado y lo seguirá haciendo por mucho tiempo. Ha cambiado la manera de ver las cosas, de ver los números, de entender los datos, de interpretarlos y también de contarlos, haciéndolos divertidos y amenos. Él sabía que tener datos es importante, pero no suficiente: hay que hacer que se entiendan. Demostrar su impacto es que sigamos por ese camino y que sigamos evolucionando.

Disfrutad con este vídeo






domingo, 15 de febrero de 2015

Sexo, mentiras y big data

Parece mentira lo poco sinceros que somos en asuntos de sexo. Ya nos lo advertía Soderbergh en su película de 1989 "Sexo, mentiras y cintas de vídeo". Y esa es la misma conclusión a la que ha llegado Seth Stephens-Dawidowitz en su trabajo realizado buceando en las búsquedas de Google y publicando originalmente en The New York Times ("Searching for sex").

Bueno, no es que se sea mentiroso, o poco sincero, en las búsquedas de Google. Todo lo contrario: según Dawidowitz es en la respuesta a las encuestas (como la "General Social Survey", la Encuesta Social General de Estados Unidos) donde no se contesta, según parece, de manera más sincera.

Dawidowitz compara los resultados en las preguntas sobre frecuencia de práctica sexual y otras cuestiones relacionadas con el sexo de la citada encuesta con lo que ha encontrado él analizando los datos disponibles en las búsquedas de Google sobre estos mismos asuntos. Y parece que no concuerdan.

Por ejemplo, cita que si se extrapolan los resultados que ofrece la encuesta sobre frecuencia sexual y uso de preservativo con los datos de venta de preservativos en EE.UU. hay una amplia diferencia: según lo que contestan los varones heterosexuales (63 actos sexuales/año y utilización del preservativo en el 23% de ellos) deberían haberse vendido 1600 millones de preservativos al año en EE.UU. (salvo que se reutilicen...). Y eso sin contar otros usos del preservativo. Pero, según Nielsen se venden menos de 600 millones al año.

Lo que muestran las búsquedas de Google es que hay menos frecuencia de sexo: la primera queja acerca de la vida matrimonial es que no hay sexo. Las parejas no casadas también se lamentan con cierta frecuencia de ausencia de sexo. Dawidowitz concluye que los datos le indican que los estadounidenses mantienen relaciones sexuales unas 30 veces al año.

Tampoco es que Dawidowitz sea el primero en realizar análisis de comportamiento sexual aprovechando "big data": puede encontrarse una cita interesante en una entrada de título casi idéntico a ésta (lamentamos el plagio, pero es difícil encontrar un título mejor) en la que se efectúa una recensión del libro titulado "Dataclysm. Who we are when we think no one's looking".

Entonces ¿es mejor acudir al análisis de "big data" que a las encuestas? Podemos afirmar, sin riesgo de equivocarnos, que es difícil que las encuestas reflejen exactamente la realidad sin carecer de errores sistemáticos. Pero ¿carece de este tipo de error el análisis de "big data"? No creemos que pueda ser pronunciada una afirmación taxativa en este sentido y, pese a que no pueden encontrarse muchas referencias, se ha citado ("Big data and clinicians: a review on the state of the science") que una de las limitaciones de los estudios de "big data" es, precisamente, la existencia de sesgo de selección.

Una línea de investigación pendiente, por lo tanto, es la de validación de encuestas contrastándolas con análisis de "big data" y poder establecer la validez de ambos métodos.

La buena noticia es que el autor del análisis concluye que estos datos le han permitido sentirse mejor y menos solo. Siempre es un consuelo...




sábado, 24 de agosto de 2013

Ojo al dato

En la biblioteca de mi padre se encontraba un libro que debió comprar mi abuelo, ya que se trata de la segunda edición (de 1925, ya que la primera es de 1915) del "Tratado de Higiene" de Antonio Salvat Navarro catedrático que fue de Higiene, entre otras, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.  Este libro, en dos tomos, fue prologado por Philip Hausser que fue también autor del libro “La geografía médica de la Península Ibérica” y del "Atlas epidemiográfico del cólera de 1885 en España (1887)". En este prólogo se hace un recorrido y se repasa la historia del concepto de higiene.

Hoy traemos aquí a colación la parte en la que, en ese prólogo, Hausser se refiere a los trabajos de Edwin Chadwick en el Reino Unido (el autor se refiere siempre a Inglaterra). Y relata como, tras la superación en 1837 de la epidemia de cólera que comenzó en 1831 el Parlamento británico organizó una comisión para enmendar la ley al objeto de aliviar la miseria que azotaba a las clases obreras. Edwin Chadwick fue nombrado secretario de esa comisión, debido a su gran experiencia en cuestiones de economía social. Según Hausser, tras “haber estudiado a fondo la cuestión de la miseria reinante entre las clases pobres” Chadwick llegó a la conclusión de que “una de las causas principales de la miseria son las enfermedades infecciosas, que buscan con predilección sus víctimas entre las clases más pobres; pues con la muerte o la incapacidad del jefe de familia para el trabajo, la viuda y los huérfanos están reducidos a la miseria”.

Hausser sigue con su relato: “Chadwick presentó una estadística de 77.000 pobres habitando los distritos malsanos de Londres; de éstos, enfermaron 14.000 de fiebres infecciosas y murieron 1.300, o sea una proporción de 9,36 por 100 de los enfermos y una mortalidad general de 1,7 por 100”. Una comisión técnica de “médicos más notables” (a decir de Hausser) presentó una estadística oficial comparativa de 20 distritos de la metrópoli durante el año 1838.

Según el relato de Hausser, cuando éste informe fue leído delante del Parlamento, la Cámara de los Lores, por iniciativa del obispo de Londres, votó que una estadística igual debía hacerse de las enfermedades predominantes en las clases obreras de toda Inglaterra, y de las causas que las originan.

Y ahora, para la parte más decepcionante de todo el relato, dejamos íntegras las palabras de Hausser:

Como la formación de una estadística tan extensa exigía un tiempo más o menos largo, el Parlamento no pudo tomar una decisión respecto a las reformas sanitarias que pedía con urgencia la Junta de Sanidad. Entretanto se había organizado una gran oposición por parte de los miembros del Parlamento que representaban los intereses, tanto de las ciudades que deberían imponerse muchos gastos para la introducción de las reformas sanitarias, como de los particulares propietarios de las casas, que serían obligados a hacer grandes reparaciones y reconstruir una parte de ellas para poder sanear debidamente el suelo. Una vez organizada la oposición contra las reformas propuestas por la Junta de Sanidad, se llegó a impugnar la competencia de dicha Junta”.

¿Y cuál es la moraleja? Oposición a las reformas siempre hay, más o menos organizada, particularmente de aquellos que ven sus intereses afectados. Pero no hay que darle munición: los datos son importantes en cualquier situación para fundamentar las decisiones, pero esperar al dato definitivo no siempre es una estrategia aconsejable. Recordemos que, a veces, hay algunos que utilizan los datos como los borrachos usan las farolas: para apoyarse y no caerse, pero no para iluminarse.

sábado, 17 de agosto de 2013

Una salud pública abierta

El caso denunciado por Edward Snowden nos ha puesto muy a las claras cómo pueden utilizarse los metadatos y cómo la transparencia brilla, pero por su ausencia, en las conductas de los gobiernos. Lo peor es que puede tener implicaciones incluso para la investigación en salud, pues parece que el Reglamento Europeo sobre Protección de Datos podría endurecerse aún más y, mucho nos tememos, no solventará estos casos y sí puede dificultar el acceso a datos para la investigación.
Vistos estos antecedentes y que lo de la transparencia se asemeja más a un slogan que a un concepto a aplicar,  parece que no queda más remedio que organizarse para que los datos puedan ser útiles para la investigación con los mínimos mediadores posibles.
En ese sentido encontramos una nueva iniciativa dirigida a dar publicidad a conjuntos de datos sobre salud pública con alto potencial de reutilización: "The Journal of Open Public Health Data". El objetivo de esta publicación es proporcionar un lugar accesible en el que exista información acerca de dónde se encuentran repositorios de datos con interés para la salud pública, que son puestos a disposición del resto de la comunidad científica por quien los ha generado. La publicación es revisada por pares, asegurando que los datos están archivados profesionalmente y son de acceso abierto. Los datos y los artículos de esta revista son citables y se puede hacer un seguimiento de su reutilización.
En este momento de lanzamiento de la revista sólo hay cuatro artículos disponibles, pero es de esperar que en próximos números esta nómina se irá ampliando:
Es una buena noticia porque pone énfasis en la transparencia en el mundo científico. Exijamos transparencia a los gobiernos pero también a la propia sociedad. La salud pública da un paso adelante muy importante con esta revista (podéis seguirlos también en twitter: @up_jophd).

martes, 28 de mayo de 2013

Riesgos electrónicos


Un muy reciente artículo publicado en el European Journal of Public Health nos advierte de los riesgos de la vigilancia de salud pública efectuada utilizando los datos sanitarios electrónicos (Public health surveillance withelectronic medical records: at risk of surveillance bias and overdiagnosis).
El autor, Arnaud Chiolero, que trabaja en el Instituto de Medicina Preventiva y Social de Lausana (Suiza), advierte de dos riesgos cuando se realiza la vigilancia de enfermedades crónicas basada en historias clínicas electrónicas: el sesgo de vigilancia y el sobrediagnóstico.
Y tiene razón. Lo que pasa es que ambos riesgos no son exclusivos de la utilización de los registros electrónicos. La tecnología lo que hace es que puedan ser más evidentes y que la falta de diligencia en su control agrave la situación.
Ya es conocido que no toda la información que circula en las aplicaciones clínicas corporativas es de la calidad deseable. Incluso, en ocasiones, es de calidad manifiestamente baja. Pero ningún sistema de vigilancia funciona sólo por inercia.
No es posible esperar que la utilización de datos que han sido recogidos con una finalidad diferente a la de vigilancia, puedan aprovecharse sin más, sin un control de calidad adecuado, sin una intervención sobre quien los registra, sin un análisis apropiado y, sobre todo, sin considerar la finalidad última de su uso.
Como se menciona al final del artículo es necesaria una mirada crítica de los datos electrónicos. A ello se podía añadir: y una evaluación de todo el sistema teniendo en cuenta su finalidad.

En el artículo "Informació sanitària per a què? (a propòsit de la conveniencia d'un Sistema d'Informació Sanitària)", que ya mencionamos con anterioridad en otra entrada ("Si caminas lo bastante"), se resaltaba que lo importante en vigilancia es comenzar a analizar los datos de un sistema y utilizar esa información ya que de esta manera se contribuye a su mejora porque se van detectando los fallos existentes y pueden corregirse. Lo que era cierto cuando se trabajaba manualmente sigue siendo cierto en la época de los registros automatizados.




sábado, 19 de enero de 2013

Disparando sobre los datos

Lo que habitualmente se denominan "causas externas" (accidentes, homicidios, suicidios, violencia...) representan la primera causa de muerte en Estados Unidos en las personas entre 1 y 44 años: en 2009 significaron el 48,5% de todos los fallecimientos en esas edades. Y hace poco más de un mes, la tragedia de Newton, con 20 personas asesinadas, ha traído a primer plano, de una manera cruel, la importancia de lo que significa este dato.
Por desgracia, la reiteración de este tipo de masacres las hace aún más insoportables. En concreto desde 2006 han ocurrido 25 en ese país, y sólo en 2012 han sido siete. Pero estos datos no provienen de una fuente oficial, sino que han sido tomados de Mother Jones que publicó una Guía de este tipo de masacres, incluyendo un mapa de las mismas. 
Y es que, ante algo que debería ser considerado un asunto de primer orden en lo referente a la salud pública, los datos oficiales no son todo lo que deberían ser:  los que provienen del National Violent Death Reporting System (NVDRS), dependiente de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC),  muestran  información de sólo 16 estados, aunque se han publicado interesantes aportaciones (vease, por ejemplo Violence-Related Firearm Deaths Among Residents of Metropolitan Areas and Cities --- United States, 2006--2007).
Pese a todo, existen estimaciones, realizadas precisamente con datos de los CDC, en las que se advierte de que las muertes relacionadas con las armas en Estados Unidos alcanzarán las 33.000 en el año 2015 y superarán a los fallecimientos por accidente de tráfico en ese país.

¿Y por qué no hay suficientes datos?. Pues, según parece, y han publicado diferentes medios, porque existe una limitación para utilizar fondos procedentes del Departamento de Salud y Servicios Humanos para luchar contra el control de armas, lo que ha significado la casi completa supresión de cualquier investigación financiada con fondos federales sobre violencia relacionada con las armas. Las manos de los "lobbies" son alargadas y sus tentáculos se mueven en todas direcciones.  

Sobran las palabras. Violencia contra las personas y violencia contra los datos: "Guns kill people".


Muertes por causas externas comparadas con otras importantes causas de muerte en personas de 1-44 años. Estados Unidos, 2009.  Fuente: Injury and Violence Prevention and Control

viernes, 16 de noviembre de 2012

Luces de cruce

Cuando circulamos por la noche con un vehículo llevamos habitualmente encendidas las luces de cruce, ya que su uso está especificado para cuando existan otros vehículos en la carretera. Con ellas podemos iluminarnos, al tiempo que no causamos el deslumbramiento de los vehículos que van por otro carril.
En España, la Dirección General de Tráfico (DGT) está utilizando ya la luz de cruce, aportando luz a los datos sin causar deslumbramientos por los mismos. La DGT, ahora dirigida por la especialista en salud pública María Seguí, acaba de anunciar la implantación de un nuevo método para contabilizar los fallecimientos a 30 días por accidentes de tráfico. La propuesta de la DGT, que la Directora comentó desde el primer momento que asumió el cargo, y fue por ello criticada, consiste básicamente en realizar el seguimiento real de los heridos en accidente y comprobar su estado vital a los 30 días. En definitiva cruzar datos entre sistemas que contienen información sanitaria aunque dependan de organismos no sanitarios.
Con este método se ha podido constatar que las cifras que se pueden obtener, aunque no excesivamente alejadas de las obtenidas por el método anterior, arrojan un menor número de fallecimientos, y son, sin duda, más precisas.
Y como resulta que, en un coche, las luces siempre son dos, la segunda luz de cruce, la segunda innovación presentada, ha sido la de contar, nuevamente, con otras fuentes de información, para disponer de datos relativos a las lesiones sufridas debidas a los accidentes de tráfico, incorporando así al Centro Nacional de Epidemiología, al Ministerio de Sanidad y a la Encuesta Nacional de Salud. Con ello, ahora se sabe que por cada fallecido se contabilizan 11 personas que han requerido ingreso hospitalario y 266 personas que han necesitado asistencia de urgencias o ambulatoria. Y que en el año 2011 "había al menos 78.961 personas con discapacidad permanente relacionada con secuelas de un accidente de tráfico ocurrido en ese mismo año o en cualquier momento previo". Esta manera de trabajar con la información ha sido bien recibida por la asociación estatal de víctimas de accidentes DIA.
 
Y es que, en el ámbito de la salud, de la prevención y de la promoción, el cruce de datos de sistemas diversos, con dependencias diversas, pero realizado persiguiendo una misma finalidad es una herramienta poderosa que, además, ahorra tiempo y dinero, y permite una mejor planificación. Así de sencillo. Simplemente luminoso.
 
 
 
 
 
 

martes, 28 de agosto de 2012

Saludable Heidi

Los que ya peinan algunas canas recordarán el éxito de audiencia televisiva que tuvo en España la serie japonesa "Heidi" allá por los años 70, basada en el libro de la escritora suiza Johana Spyri y publicado en 1880. Ahora este nombre, de tantas resonancias musicales, vuelve, para los interesados en la salud, encarnado en una wiki.
Y es que, en esta ocasión, Heidi es el acrónimo de "H ealth in E urope: I nformation and D ata I nterface" una wiki lanzada por la Comisión Europea como una herramienta de búsqueda exhaustiva de datos e información sanitaria en el ámbito europeo. Contiene información sobre el estado de salud, los determinantes, las enfermedades, los sistemas de salud, las tendencias, y los aspectos institucionales y de políticas sanitarias.
¿Es un sitio más?. De momento está en período de prueba y tiene prevista su evaluación en el primer trimestre de 2013. Por ello, todavía hay poco contenido. Además se pretende que se incorporen expertos en salud a nivel europeo que vayan ejerciendo las tareas de editores de los distintos artículos que se irán añadiendo.
Además de lo que significan sus contenidos presenta dos características notables: la "Heidi data tool" y la facilidad de traducción.
Heidi data tool es una aplicación interactiva para presentar información relevante y comparable sobre salud en Europa, con la ventaja de poder hacerlo sobre los indicadores ECHI.
La otra característica implica que existe una ventana para elegir idioma, de manera que la página se traduce al idioma elegido, es cierto que con el traductor de Google, pero al menos puede accederse a cada artículo con una versión, más o menos adaptada, al idioma que se desee.
Sean bienvenidas iniciativas como ésta, que será lo que los usuarios (y los editores) quieran. Además es bueno saber que se ha puesto en marcha gracias a los resultados de dos proyectos financiados por la Unión Europea ("The Eurogleh report" y "EUPHIX: EU Public Health Information & Knowledge System"). Siempre está bien recordar que la investigación financiada da sus frutos (aunque en la web de EUPHIX ya dicen que no pueden continuar debido a la discontinuidad de la financiación).
Esperemos que ninguna señorita Rottenmeier le haga la vida imposible a esta Heidi y que vaya creciendo alegre y segura, y nos aporte a todos confianza en sus contenidos. 
  

domingo, 26 de agosto de 2012

Polémicas estadísticas

Una pequeña polémica ha podido leerse estos días en el diario "El País". El pasado día 23 de agosto, Jacint Ros publicaba un escrito en ese diario con el título ¡Cuidado con las estadísticas!". El día 25 respondía a ese escrito el director del Instituto Nacional de Estadística (INE) con una Carta al Director en ese períodico titulada "Las estadísticas del INE".
El fondo de la discusión es la calidad de los datos en que se basan las cifras oficiales, sobre todo a raiz de las encuestas y las estimaciones y correcciones que se establecen.
La preocupación por la calidad, y los problemas derivados de las encuestas, son algo inherente a los que trabajan con datos que provienen de la población y quienes nos dedicamos a la epidemiología sabemos algo de esto. Y nos afecta. Y estamos en muchas ocasiones en la misma trinchera que el INE, como productores de datos o como usuarios de los mismos.
Y hay una frase del director del INE que viene bien destacar: "...el INE está inmerso en un proceso de mejora contínua y permanente de la calidad de sus estadísticas. Sirvan como ejemplo el impulso de los registros administrativos, siempre que es posible, para complementar y/o sustituir encuestas, haciendo así más robustos los resultados obtenidos....".
En el ámbito sanitario esto es una realidad que cada vez se está imponiendo más. Ahora bien, entiéndase que el fin último de estos datos sanitarios, siempre es (o debería ser) la mejora de la salud de la población, y que para eso el "secreto estadístico" (no confundir con la protección de datos personales), o el uso que, en ocasiones se hace de él, no siempre ayuda y, en ocasiones, es incluso un freno para el uso de los registros administrativos.
 
Así pues, polémicas aparte, nos gustan las estadísticas basadas en la mejor calidad de los datos, que puedan usarse y que sirvan para mejorar la salud. ¿Y si avanzamos también en estos aspectos?.
 
 
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