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domingo, 15 de junio de 2014

Lo siento: me dedico a la epidemiología

Hace unos pocos días tuvo lugar la "Jornada de Epidemiología para Periodistas y Comunicadores" que organizaron la Fundación Dr. Antonio Esteve y la Asociación Española de Comunicación Científica, que ya mencionamos en una anterior entrada ("Epidemiología: la noticia"), que trataba de acortar la brecha existente entre comunicadores y quienes se dedican a la investigación epidemiológica.

Pues bien, el martes pasado se podía leer en el diario "El País" el artículo titulado "Los bebés que toman más proteínas en la leche son más obesos" firmado por Emilio de Benito, uno de los periodistas que intervinieron en la citada Jornada. En ese artículo y en relación a la publicación que daba pié al mismo, "Lower protein content in infant formula reduces BMI and obesity risk at school age: follow-up of a randomized trial", se citaba una afirmación de Gregorio Varela (aunque en el artículo aparece como Gerardo), catedrático de nutrición, que decía "De momento, los estudios son epidemiológicos, estadísticos", a lo que se añadía en la noticia "Es decir, no hay un mecanismo científico descrito que explique lo que sucede".

Sin entrar en el asunto central del artículo periodístico, sí que resulta de interés valorar esta frase que representa un cierto menosprecio a la investigación epidemiológica o a la estadística. Parece que los estudios epidemiológicos y los estadísticos son lo mismo y que ninguno de ambos puede llegar a aportar mecanismos "científicos". Pues bien, es importante que se tenga en cuenta que no es lo mismo la epidemiología que la estadística. Que no son lo mismo los estudios observacionales que los experimentales (por cierto el tipo de diseño utilizado en el artículo científico citado es un ensayo clínico aleatorizado, a doble ciego y multicéntrico). Y que no todos los diseños de investigación requieren el laboratorio, ni todos ofrecen los mismos tipos de evidencia. Este tipo de suposiciones, o afirmaciones, son más preocupantes cuando vienen de un científico.

Quienes se dedican a la investigación en epidemiología y estadística buscan el rigor tanto como quienes centran su ámbito de investigación en el laboratorio. Los métodos varían pero todos aplican el método científico. No hay porque hacer de menos ningún tipo de diseño: todos suman.



jueves, 17 de abril de 2014

El color del cristal

En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Rotunda frase atribuida a Ramón de Campoamor que, para construirla, tomó prestados fragmentos de Jorge Manrique, Shakespeare y Calderón de la Barca (según nos cuentan en "Significado y origen de expresiones famosas").

Es decir, que cuando observamos el mundo ya llevamos puestas unas gafas con nuestra visión de colores. Esto nos lo vienen a constatar un par de enlaces que hoy traemos aquí para ilustrarlo:

Un mundo de estereotipos: donde nos muestran como se supone que ven el mundo (Europa o Asia) distintas nacionalidades. Atención a cómo se cree que ven Europa los españoles (cuya idea nacional dicen que es "café para todos").

"Atlas of Prejudice 2" de Yanko Tsvetkov, presentado como "20 ways to slice the European continent". Una visión que sugiere que la realización de ciertos estudios ecológicos requiere revisitar siempre el clásico ejemplo de la falacia ecológica tomado de Durkheim más de una vez.

Y es que el mundo real, el que observamos, es como es, pero nosotros añadimos a la observación el error sistemático: el sesgo. Y los prejuicios están ahí. La buena ciencia, y la epidemiología ha de ser parte de ella, tiene que ser capaces de superarlos.



domingo, 20 de octubre de 2013

Detectives y epidemiólog@s

Esta mañana leyendo el periódico "El País" ha habido una noticia que ha acaparado mi atención, entreteniéndome en su lectura. Se titulaba "El detective de la talidomida" y narra la historia del descubrimiento de la talidomida como causa de malformaciones congénitas según el relato de un médico nacido en Madrid, aunque de origen y nombre alemán, Claus Knapp (el periódico escribe así su nombre: con "C" y no con "K").
En los comentarios a la noticia, en la versión digital del diario, ha habido una cierta controversia acerca de su participación en ese descubrimiento ya que, hasta ahora, casi siempre se ha citado a un médico australiano, William McBride, como el primero que dio la voz de alarma acerca del papel de la talidomida como teratógeno a través de una muy breve carta al director publicada en The Lancet en diciembre de 1961 (McBride WG. Thalidomide and congenital abnormalities. Lancet 1961; ii: 1358) (véase el texto de esta carta al final de esta entrada), pero lo cierto es que los primeros artículos científicos fueron publicados por W. Lenz y K. Knapp (incluso uno de ellos en español):
- Lenz W, Knapp K. [Thalidomide embryopathy]. Dtsch Med Wochenschr. 1962;87:1232-42. (Publicado en alemán).
- Lenz W, Knapp K.  Thalidomide embryopathy. Arch Environ Health. 1962;5:100-5.
- Knapp K, Lenz W. [Embryopathy due to thalidomide]. Rev Esp Pediatr. 1963;19:39-45. (Publicado en español) .
- Knapp K, Lenz W.  [Studies on Thalidomide as a cause of congenital malformations]. Methods Inf Med. 1963;2(2):49-51. (Publicado en alemán).
 
Al margen de las polémicas (aunque es cierto que se silencia la participación de Knapp habitualmente: véase por ejemplo la reseña histórica de la talidomida escrita por el propio Lenz en la página de la asociación canadiense de afectados), lo que más me ha interesado de la noticia es que Lenz y Knapp (o al revés) hicieron un trabajo que cae dentro de las competencias profesionales de la epidemiología y, al parecer, sin formación para ello. La narración de Knapp cita como lo más cercano el hecho de que “Durante la II Guerra Mundial, Lenz había estado prisionero en Inglaterra. Allí, en un campo, los presos se daban clases unos a otros. Y él las recibió de estadística. Eso nos permitió estructurar todos los datos”.
 
Es habitual que cualquier profesional sanitario se considere con la formación suficiente, aunque no la tenga, para emprender un estudio epidemiológico de esta naturaleza. Tanto hace cincuenta años como en la actualidad. En este caso el esfuerzo, hay que decir que amateur, de estos dos médicos se vio coronado por el éxito e identificaron la causa, pero no quiero ni pensar qué hubiera sucedido si no lo hubieran alcanzado (en términos de vidas humanas, dolor y sufrimiento). Creo que es un buen momento para reivindicar el papel de la epidemiología, del método epidemiológico y de la propia profesión (sin corporativismos) en la realización de este tipo de estudios.
 
Lo que sí que debe ser citado como un hito de la vigilancia es el aviso lanzado por McBride a través de The Lancet, aunque allí no se diga si también avisó a las autoridades sanitarias.
 
Imagen tomada de: http://www.chm.bris.ac.uk/motm/thalidomide/start.HTML
 
Texto de la carta al director publicada por W. McBride en The Lancet el 16 de diciembre de 1961
 
THALIDOMIDE AND CONGENITAL ABNORMALITIES
 
SIR,—Congenital abnormalities are present in approximately
15% of babies. In recent months I have observed
that the incidence of multiple severe abnormalities in
babies delivered of women who were given the drug thalidomide
(‘Distaval’) during pregnancy, as an anti-emetic or
as a sedative, to be almost 20%.
These abnormalities are present in structures developed
from mesenchyme—i.e., the bones and musculature
of the gut. Bony development seems to be affected in a
very striking manner, resulting in polydactyly, syndactyly,
and failure of development of long bones (abnormally short
femora and radii).
Have any of your readers seen similar abnormalities in
babies delivered of women who have taken this drug during
pregnancy?
Hurstville, New South Wales.
W. G. MCBRIDE.

miércoles, 8 de agosto de 2012

TICdemiología: estudios epidemiológicos y redes sociales

La aplicación de las técnicas de la epidemiología en las distintas plataformas que soportan las tecnologías de la información y las redes sociales no es nueva y van surgiendo ya distintos estudios que las evalúan. De hecho, en Gaceta Sanitaria se ha publicado recientemente, en avance, el titulado  "Tasas de respuesta a tres estudios de opinión realizados mediante cuestionarios en línea en el ámbito sanitario". 
Ahora nos llega el estudio transversal efectuado con motivo de la Eurocopa de fútbol (EURO2012) celebrada en Polonia y Ucrania: "Did public health travel advice reach EURO 2012 football fans? A social network survey" y publicado en Eurosurveillance. En él, los autores se proponían evaluar qué grado de efectividad habían tenido los diferentes avisos lanzados por instituciones diversas recomendando la vacuación del sarampión a las personas que se desplazaron a estos países con motivo de la competición futbolística.

Y más que el resultado del estudio, resulta interesante fijarse en el método: se elaboró un  cuestionario que fue colgado, para ser respondido, en el perfil de Facebook de la UEFA, en el de Google+ de UEFA.com, en el blog de inmunización de la Organización Mundial de la Salud y su aplicación de Facebook (apps.facebook.com/afbcaad/), y en el twitter de la Unión Europea Salud (EU_Health twitter).
Una de las cuestiones que más llama la atención es que el cuestionario fue rellenado por 313 ciudadanos de 67 países, pero el primer "post" puesto en Facebook fue marcado con "me gusta" por 325 personas y el segundo por 684. Y que la mayoría de las personas que repondieron al cuestionario fueron jóvenes y angloparlantes.

En el fondo, lo que nos muestran estos resultados es que, sin duda, hay que avanzar todavía mucho en la metodología de realización de estos estudios y que hace falta aumentar la formación de quienes se dedican a la epidemiología en este ámbito (atentos los responsables de los programas Master). El riesgo que se corre es que se invalide como método debido a la deficiente realización, o a causa de los sesgos, potenciales o no, que se introducen debido a la brecha digital. Esto es también infodemiología o TICdemiología.

Ahh, y el resultado final de la EURO2012 ya lo conocemos ¿no?. Y el color rojo de los de la foto no fue por el sarampión....


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