Hace unos pocos días tuvo lugar la "Jornada de Epidemiología para Periodistas y Comunicadores" que organizaron la Fundación Dr. Antonio Esteve y la Asociación Española de Comunicación Científica, que ya mencionamos en una anterior entrada ("Epidemiología: la noticia"), que trataba de acortar la brecha existente entre comunicadores y quienes se dedican a la investigación epidemiológica.
Pues bien, el martes pasado se podía leer en el diario "El País" el artículo titulado "Los bebés que toman más proteínas en la leche son más obesos" firmado por Emilio de Benito, uno de los periodistas que intervinieron en la citada Jornada. En ese artículo y en relación a la publicación que daba pié al mismo, "Lower protein content in infant formula reduces BMI and obesity risk at school age: follow-up of a randomized trial", se citaba una afirmación de Gregorio Varela (aunque en el artículo aparece como Gerardo), catedrático de nutrición, que decía "De momento, los estudios son epidemiológicos, estadísticos", a lo que se añadía en la noticia "Es decir, no hay un mecanismo científico descrito que explique lo que sucede".
Sin entrar en el asunto central del artículo periodístico, sí que resulta de interés valorar esta frase que representa un cierto menosprecio a la investigación epidemiológica o a la estadística. Parece que los estudios epidemiológicos y los estadísticos son lo mismo y que ninguno de ambos puede llegar a aportar mecanismos "científicos". Pues bien, es importante que se tenga en cuenta que no es lo mismo la epidemiología que la estadística. Que no son lo mismo los estudios observacionales que los experimentales (por cierto el tipo de diseño utilizado en el artículo científico citado es un ensayo clínico aleatorizado, a doble ciego y multicéntrico). Y que no todos los diseños de investigación requieren el laboratorio, ni todos ofrecen los mismos tipos de evidencia. Este tipo de suposiciones, o afirmaciones, son más preocupantes cuando vienen de un científico.



