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miércoles, 12 de agosto de 2020

La novena, la pandemia y la salud pública

Se dice que existe una "maldición" por la que los compositores de música llegan, como mucho, hasta su novena sinfonía, pero que ninguno llega a la décima. Así le pasó a Beethoven que, aunque anunció que la tenía esbozada, murió pocos días después de ese anuncio sin acabarla. Para este año 2020, en el cual se celebra el 250 aniversario del nacimiento del genial compositor, se había anunciado el estreno el pasado mes de abril de la hipotética "Décima de Beethoven", compuesta a partir de las anotaciones mencionadas por el compositor y elaborada por expertos en inteligencia artificial, musicólogos y compositores.
Parece que esta décima sinfonía, así elaborada, no despierta entusiasmos (véase "La Décima de Beethoven: una sinfonía sin alma"), pero esa no ha sido la razón por la que se ha pospuesto su estreno. Ha sido, cómo no, la pandemia la que lo ha impedido. Como tantas otras cosas.
Y es que este 2020 ya no será recordado, desde luego, por ser el año Beethoven, sino  por ser el año en que una pandemia cambió las vidas de todas las personas del mundo. Un año en el que se está hablando mucho de epidemiología, y se seguirá hablando. No necesariamente con conocimiento de causa, pero eso es inevitable: lo que afecta a todo el mundo, interesa lógicamente a todo el mundo y, aunque se carezcan de conocimientos, no se carece de opinión.
¿Ha estado a la altura la epidemiología? Para responder a esta pregunta también aparecerán muchas opiniones. Y, aunque depende de la perspectiva que se adopte, en general puede decirse que la epidemiología, como le ha sucedido a la salud pública en su conjunto, ha ganado en visibilidad, qué duda cabe, aunque no necesariamente en prestigio. En este sentido es muy reveladora la lectura de la editorial escrita por Ildefonso Hernández y Ana María García para Gaceta Sanitaria con el título "¿Será mejor la salud pública tras la COVID-19?". Y conviene que nos vayamos aplicando lo que allí dice, que no es otra cosa que una llamada a todas las personas comprometidas con la salud pública a "empujar" cada uno desde su posición. Y sería bueno añadir que esto es algo que no sólo incumbe a las personas que se dedican profesionalmente a la salud pública y a la epidemiología.
Es importante que una de las lecciones de esta pandemia sea que la salud pública nos importa a todos porque a todas las personas nos afecta. Y que la profesión, las instituciones, las actividades y las actuaciones de salud pública necesitan estar más reforzadas y menos precarizadas.
En caso contrario ocurrirá como con la décima sinfonía: será inacabada y, aunque llegue, que ya debería haber llegado, la inteligencia artificial en su ayuda no sabemos si será capaz de decir cómo tenia que haber sido, pero seguro que no sigue el camino orientado por el conocimiento y la evidencia y sin la necesaria integración podría llegar a componer una "sinfonía de la salud pública" también sin alma, como esa "Décima" que se estrenará.
Y acabaremos diciendo que esta es también la novena entrada de aniversario de este blog. Esperamos que, en este caso, sí que llegue la décima. Como siempre, es necesario agradecer a todas aquellas personas que se detienen un rato en la lectura de lo aquí escrito, algunos ya lectores desde hace 9 años.


sábado, 1 de febrero de 2020

Coronavirus: evidencias y eminencias

En las últimas horas hemos tenido la oportunidad de ver como un eminente (de eminencia) cirujano utilizaba el argumento de autoridad (su conocimiento de la situación en China porque tiene dos hijas adoptadas y el hecho de ser un conocido, y bien valorado, cirujano) para ilustrarnos acerca de la situación del coronavirus en el mundo (mundial, por supuesto), en lo que podríamos considerar un ejemplo de medicina basada en la "eminencia".

Al margen de que se pueda considerar que las autoridades chinas no han sido todo lo diligentes y transparentes que la situación requería en el comienzo de este nuevo caso de situación epidémica, es necesario recapitular, a raíz de esta, llamémosle, anécdota mediática, sobre la conveniencia de que la información fluya por los canales adecuados, de manera oportuna y apropiada y adaptada, porque la desconfianza es fácil de instalar y, a continuación viene la alarma y el miedo, algo que sí que es realmente contagioso.

Ayer también se recordaba en la prensa especializada, con declaraciones de José Martínez Olmos, que en la gestión de la pandemia de gripe de 2009 fue posible realizar una comunicación adecuada en una situación de crisis. Una de las cosas que se recordaba en ese artículo es que uno de los errores que se cometen con cierta frecuencia en las crisis sanitarias es que quien habla no sea un experto en la materia, matizando que existe un espacio para que hablen los responsables políticos y otro para los expertos. Y también se decía que otro error es que, a veces, se recurre más a preguntar a clínicos que a epidemiólogos, y es necesario saber que cada cual tiene un ámbito que domina y en el que se puede recurrir a su experiencia. No todos los médicos pueden saber de todo, por muy eminencia que sean en su campo. Y, es necesario recordar también que, en algunos casos, personas que no son médicos o médicas pueden ser expertas en la gestión de determinados aspectos de una crisis sanitaria.

Cuando en 2014 la situación creada por la enfermedad del virus ébola en África occidental generó una desconfianza tal en España que el hashtag #vamosamorirtodos sí que se hizo viral, ya tuvimos ocasión de escribir la entrada "Los mensajes en los tiempos del Ébola" y posteriormente, apenas un mes después, otra titulada "¿Os acordáis del Ébola?". En aquella ocasión, en solo 4 semanas, pasamos de "morirnos todos" a no acordarnos de que existía. Y tan lejos como el pasado mes de septiembre, volvíamos a escribir una entrada ("Comunicación en las crisis de salud pública: lecciones veraniegas") para poner de manifiesto la importancia de la comunicación en estas situaciones que, en ese caso, vino motivada por la crisis de la listeria.

Generar desconfianza, por bien intencionado que se sea (presuponiendo que exista esa buena intención en el mejor de los casos), solo puede causar confusión y hacer crecer los bulos (consultad los bulos que Maldita.es ha ido recogiendo, y rebatiendo, sobre la situación actual con el coronavirus) que en esta época de "fake news" se multiplican con rapidez ya que hay personas predispuestas a difundirlos sin corroborar su veracidad.

Hay una importante responsabilidad de las autoridades sanitarias para sacar adelante de manera adecuada, y con beneficio para la población, cualquier situación epidémica que pueda devenir en crisis, pero también existe esa responsabilidad en cualquier profesional de la salud en, al menos, no empeorarla, y en los medios de comunicación o en los divulgadores y comunicadores científicos para no caer en el espectáculo frente a la información seria, rigurosa y contrastada.

Por cierto, para quienes quieran seguir la información más reciente, la cuenta de Twitter @SaludPublicaES está manteniendo una actualización frecuente de las noticias contrastadas sobre el coronavirus y ha llegado a un acuerdo con Twitter para aparecer en las búsquedas que se realicen al respecto. Es un paso en la buena dirección. Menos medicina basada en la eminencia y más salud pública basada en la evidencia.




sábado, 25 de enero de 2020

A ver si va a ser que lo que no gusta es la salud pública

Se trata de una historia ya vivida, por desgracia. Siempre se dice que es una "reorganización" administrativa, que no se van a  perder puestos de trabajo, que era un "chiringuito", que solo los "enchufados" acceden a sus cursos, que no hay de qué preocuparse, y así....

Lo vivimos igual en la Comunitat Valenciana, primero con el "Institut Valencià d'Estudis en Salut Pública" (IVESP) y después con el Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP). Y los argumentos (casi) siempre son parecidos. Como lo estamos viendo ahora con la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP).

Y, desde luego, no creo que sea casual que todas estas instituciones llevaran (o todavía lleven, como la EASP) el título "Salud Pública" en su nombre oficial.

Tras la "reorganización", en la Comunitat Valenciana, la entidad que sucedió al IVESP, llamada "Escuela Valenciana de Estudios en Salud" (EVES), ya sin "Pública" en su nombre, se convirtió, y ahí sigue, en una especie de academia o centro de enseñanza que sí, que organiza cursos, pero con enormes dificultades para ver un hilo conductor de los mismos, para transformar la situación, en realidad. Y la investigación en salud pública, que era el santo y seña del CSISP, se diluyó en la actual FISABIO.

Así que, tal vez sea la salud pública lo que no guste a determinadas formas de entender la gestión, o la política, o ambas cosas a la vez.

Rafa Cofiño lo ha explicado muy bien en la entrada "La desaparición de la salud pública" en su blog Salud Comunitaria. Así que poco podría añadir yo aquí que no se haya dicho ya al respecto.

Así que es momento, una vez más, por desgracia, de levantar la voz, el ánimo y la pluma de firmar para decir que no, que no se trata de "reorganizar" sino de desmantelar. Y que nada de lo que sucedió en el pasado ha tenido mejor continuación en el presente. Que la salud pública tiene futuro, porque ya tiene presente, más precario de lo que era, es verdad, pero que no nos lo arrebaten. Y al decir "nos" no me estoy refiriendo a profesionales, salubristas, academia y demás, sino a la población, a toda la población, que eso es lo que quiere decir "pública". No es casual que quieran quitarla del nombre.

Y si os animáis, porque tenéis ánimo, podéis firmar la carta abierta al Presidente de Andalucía o también la carta abierta al Consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, o la petición de change.org por la no extinción de la EASP. O todo a la vez, porque cuantos más seamos, más fuerte será la salud pública, o menos debilitada estará.

Y recordad:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»



domingo, 1 de septiembre de 2019

Comunicación en las crisis de salud pública: lecciones veraniegas

Este verano será recordado, entre otras cosas, por ser el de la Listeria. Algo de lo que muchas personas no habían ni oído hablar hasta ahora y que, de pronto ha saltado a la conversación coloquial y, lo que es peor, a los bulos y rumores sin contrastar.

Y no, no vamos a hablar aquí de lo que es este microorganismo, ni de cómo ha evolucionado el brote, ni de su origen (información que se puede encontrar en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN o en el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, CCAES, del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social)  ¿Y entonces, de qué se va a hablar? Pues de la comunicación y de cómo se traslada lo que se sabe, y lo que no, a la población y a los medios.

Tenemos ya en la historia "reciente" de este país una amplia experiencia en tratar situaciones de crisis en salud pública, y podemos empezar, por no irnos más atrás, por el síndrome tóxico (el aceite de colza), que fue uno de los ejemplos de mala comunicación por parte de las autoridades sanitarias (¿recuerda alguien lo del "bichito que si se cae de la mesa se mata" y el "problema importante, pero no grave"?). Y podríamos seguir por algunas otras crisis, o no tan crisis, pero en su aspecto comunicativo pueden seguirse a través de los sucesivos Informes Quiral. Y si algo hemos aprendido, es que tenemos suficiente capacidad técnica para hacer frente a estas crisis y que se había empezado a tener suficiente capacidad de comunicación de las mismas, algo que se aprendió (a trompazos) con motivo de la crisis del Ébola en 2014.

Una de esas cosas aprendidas es la decisión de quién informa, para lo que se necesita que sea una persona que tenga conocimientos técnicos suficientes ("expertisse") y autoridad. Ahora, en el caso de la Listeria, se focalizó en un médico de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, y la experiencia en el tratamiento de estas enfermedades la posee y contrastada, pero ha generado algunas controversias (ser un médico clínico y de hospital y no de la red de vigilancia epidemiológica, la discusión que se ha suscitado al hilo de las especialidades médicas). En cualquier caso su labor comunicadora puede considerarse acertada. Pero ya ha comenzado el discurso a otro nivel, y en ella se han implicado los responsables no técnicos y ahí la comunicación ya está empezando a desbarrar (mejor no hablamos del "nuevo relato en el combate de la listeria en España y en el mundo"). Eso, seguimos sin haberlo aprendido bien, porque se traslada incluso a crisis institucionales de competencias y, por supuesto, al ámbito del rifi-rafe político. Hay que recordar que ya en el informe Quiral de 2014 se decía que: "De la misma forma, quien ostenta un cargo de autoridad (Consejería, Ministerio o incluso Presidente del Gobierno, según la gravedad del caso), si no sabe dar respuestas expertas lo que genera es desconfianza y alarma".

Y sin finalizar el mes de agosto, saltaba una nueva alerta, esta por intoxicación alimentaria por toxina botulínica asociada al consumo de conserva de atún en aceite de girasol. La información de la AESAN hacía referencia a 4 afectados con consumo el día 9 de agosto y con confirmación de la presencia de la toxina el día 29 de agosto. La empresa de supermercados DIA, comercializadora del producto, retiró el producto de la comercialización el día 10 de agosto (según informa un comunicado de esta empresa). Y la conservera Frinsa, fabricante de la conserva, en su comunicado, indica que sólo ha afectado a una única lata, de un único lote y que los análisis del resto del lote han resultado satisfactorios.

Esta alerta no ha alcanzado la categoría de crisis, pero también permite algunas consideraciones, de las que se puede seguir aprendiendo. Ha resultado curioso como, por ejemplo, en algunos medios se ha denominado "botox" al causante de la contaminación, aunque luego se ha rectificado (siendo cierto que el botox es toxina botulínica, no es apropiado denominarla así en este caso). Un usuario de Twitter, @CharlieTorres, informaba de que la lata afectada es de 900 gr, pero en las noticias aparecían imágenes de latas mucho más pequeñas y además indica que le ha parecido que las informaciones de los medios eran excesivamente alarmistas.

La conclusión, después de este "agitado" mes de agosto (y eso que no hemos hablado de la crisis del minoxidil-omeprazol), es que todavía nos queda para avanzar en la comunicación de las crisis sanitarias y de salud pública y que se sigue requiriendo trabajar este aspecto y resaltar la importancia del mismo. Las crisis no aparecen todos los días, afortunadamente, pero siempre habrá alguna en el horizonte y los responsables políticos, por muy sanitarios que sean, deberían conocer esto, que todavía no se estudia de manera reglada en los curricula académicos (salvo excepciones). Y se debería trabajar más en contacto con los medios de comunicación, teniendo preparada, por parte de los técnicos de vigilancia, los que trabajan de verdad y bien esforzadamente en cada crisis, una información simple pero adecuada para poder facilitar rápidamente a los medios.

Terminamos con las diez premisas básicas acerca de la comunicación en una crisis, según Mónica Niño Romero, en su página Comunicación Activa
  1. Debe ser un portavoz autorizado.
  2. Debe haber una sola fuente oficial.
  3. Así nos adelantamos a otros testigos o fuentes secundarias.
  4. Escuchar y pensar antes de declarar.
  5. Responder siempre, no decir ‘sin comentarios’.
  6. No ver a los periodistas como enemigos, sino como aliados.
  7. Periodicidad, regularidad y cumplimiento de plazos a la hora de informar.
  8. Preservar la intimidad de las víctimas de lo ocurrido.
  9. Humanizar el incidente y sus consecuencias.
  10. Transmitir serenidad y seriedad con calma y con una voz tranquila.

martes, 12 de septiembre de 2017

BarSEElona17

Algunos, pobrecitos ellos, dicen esperar esta entrada después de cada congreso de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Y quien escribe sabe que, lo que comenzó como un divertimento curioso en una era que ahora parece casi predigital (el ya muy lejano año 2012: véase "Un congreso tuiteado"), se ha convertido en algo parecido a una carga que se ejecuta con muchas dudas y, nos tememos, que con menos profesionalidad de la que se espera en alguien que se dedica a esta cosa de la epidemiología (el año pasado en "La Epi en Sevilla es una tuit-maravilla" pedíamos que este análisis se profesionalizara), ya que para efectuarlo se utilizan sólo herramientas gratuitas que tienen muchas limitaciones (y, además, nos inundan el correo de spam).

Pero, tras este párrafo a modo de antecedentes e introducción, sin esbozar hipótesis ni objetivo alguno, y a petición del respetable (¿verdad @epistatistic?), nos atrevemos otra vez. Allá vamos.

En el apartado material y métodos deberíamos decir que se han utilizado las herramientas Hashtracking (que sólo nos ofrece de manera gratuita el número total de tuits), Socialert (que ofrece información gratuita sólo sobre 500 tuits), Tweetbinder (con información sobre 1990 tuits de la última semana), y HashtagfyEste sería el momento en el que los metodólogos deberían dejar de leer (si es que se han adentrado hasta aquí) y el resto puede empezar a pensárselo.

Como resultados tenemos que tras la elección ¿popular? (obtuvo el 63% de los 93 votos emitidos) del hashtag #BarSEElona (¿verdad que es chulo?), proceso que cada año resulta más divertido, se puede llegar a estimar cuál ha sido su andadura. Este año, hasta el domingo 10 de septiembre se habían emitido 3.734 tuits que incluían este hashtag, según Hashtracking. La evolución temporal de una parte de los mismos es la siguiente:


(Nota para lectores despistados: la gráfica omite un montón de días)

Según Tweetbinder, en sus 1990 tuits analizados, hubo 424 cuentas que contribuyeron, con una media de 4,69 tuits (y no, no proporciona la desviación estándar ni ninguna otra cosa parecida) y 1.127 seguidores de media por cuenta. El 4,82% fueron tuits originales y el 82,1% retuits. Respuestas a los tuits sólo se produjeron en el 1,46% de los casos.

Los tuits más mencionados fueron:















Y si queréis saber quienes fueron algunos de los usuarios (o cuentas) más activos, aquí están (con su número de tuits, y la foto....):

    • SESPAS@sespas
    • 356
    • Maica Rodríguez Sanz@MaicaRodriSanz
    • 101
    • Maribel Pasarín@mpasarin
    • 73
    • Salut Pública BCN@salutpublicabcn
    • 67
    • Oscar Zurriaga@ozurri
    • 47
    • D Cantarero@davidcantarero
    • 43
    • SEE@seepidemiologia
    • 43
    • Carme Borrell@carme1848
    • 33
    • Glòria Perez@PerezAlbarracin
    • 30
    • Carlos Fernández@pezcharles
    • 26

Y estos son los impactos que produjeron (lo que está, en parte, en función de su número de seguidores):

    • joan carles march@joancmarch
    • 392,385
    • SESPAS@sespas
    • 320,044
    • Salut Pública BCN@salutpublicabcn
    • 206,494
    • SEE@seepidemiologia
    • 105,436
    • Gaceta Sanitaria@gacetasanitaria
    • 76,788
    • D Cantarero@davidcantarero
    • 70,176
    • Maica Rodríguez Sanz@MaicaRodriSanz
    • 59,085
    • Carme Borrell@carme1848
    • 58,938
    • Oscar Zurriaga@ozurri
    • 53,956
    • Escuela Andaluza SP@EASPsalud
    • 48,240

Los hashtags que resultaron citados y relacionados con #BarSEElona17 fueron:


Y, si alguien esperaba un apartado de discusión, nos tememos que se quedará con las ganas, pues llegar hasta aquí ya es trabajoso como para encima ponernos a interpretar los resultados....Aunque no nos resistimos a indicar que, o contamos mal (que es muy posible), o en este congreso se han superado los números de los precedentes lo que indicaría una mejora de la actividad tuitera (y un mayor impacto: según @trendinaliaES el hashtag llegó a ser "trending topic").

En limitaciones sólo decir que sesgos hay para aburrir y que el conflicto de intereses no está ausente ¡faltaría más!

A ver si el año que viene, con el congreso SEE-APE en Lisboa, hay alguna otra persona lo suficientemente incauta como para meterse en el berenjenal de hacer un análisis como debe hacerse.

Nos vemos, nos escribimos, nos tuit-analizamos (esto último mejor si lo hace otro), en la bella Lisboa en 2018 con "Epidemiología en un contexto global".


domingo, 5 de marzo de 2017

Campañas institucionales en salud pública

Es siempre difícil evaluar a priori cuál va a ser el impacto de una campaña o un programa en salud pública, aunque se trate de actividades relativamente regladas y con precedentes similares previos. Más lo es aún cuando intervienen factores o actores que no son los habituales, y más todavía cuando éstos juegan un papel distinto del previsible.

Todo esto, y algunas cosas más, estuvieron presentes en la génesis de la introducción de la vacuna del virus del papiloma humano en nuestro país, y también en otros países. Y ahora, con ya varios años de funcionamiento, se imponía una reflexión acerca de todo lo que sucedió. Y eso es lo que puede encontrarse en la publicación "Campañas institucionales en Salud Pública. El caso de la vacuna contra el virus VPH".

Este libro, que fue recientemente presentado en público, trata de ofrecer una visión desde muchos ángulos, de los actores y factores que han intervenido en la formación de la opinión pública sobre los posibles efectos y adecuación de la implantación de esta vacuna en España, aunque también presenta un caso sucedido en Colombia. Se trata de una aproximación desde las ciencias sociales, aspecto que, en muchas ocasiones, no está lo suficientemente bien atendido desde la salud pública.

El libro, en el que se combinan diversas metodologías, se compone a partir de ocho distintas aproximaciones al caso que van desde la cobertura informativa de la vacuna en la prensa española, a la exposición de puntos de vista y opiniones de personas expertas del ámbito sanitario sobre la toma de decisión de implantar la vacuna, pasando por el análisis del discurso de las niñas afectadas y el testimonio de sus madres.

Se trata de una visión amplia y que llega en un buen momento para la reflexión que conduzca a una mejor actuación en el ámbito de la salud pública.

  

domingo, 6 de septiembre de 2015

Otro congreso tuiteado #IBEROEPI2015

Otro año más, y ya llevamos así desde 2011, el congreso de la SEE, SESPAS y la AEP, en este caso el II Congreso Iberoamericano de Epidemiología y Salud Pública, ha tenido una amplia repercusión más allá de los muros de la sede física y se ha expandido por las redes sociales.

En los últimos 30 días, con el hashtag #IBEROEPI2015, se han producido 2016 tuits (según la herramienta Hashtracking), lo que significa que se han superado, por muy poco, los que se pudieron contabilizar el año anterior (véase "Analizando #SEE14"). La herramienta Topsy facilita unos números sensiblemente inferiores y habla de 930 tuits, y ofrece una gráfica de distribución diaria de los mismos:


Según el análisis que ofrece Topsy, la única herramienta gratuita que abarca el período completo del congreso, el día con más tuits fue el 3 de septiembre, con 394 y el tuit destacado de ese día fue el siguiente:


El siguiente día por número de aportaciones fue el 2 de septiembre con 269 tuits al que le siguió el último día del congreso, el 4 de septiembre con 100 tuits. Todavía hubo una pequeña extensión de tuits el día 5 de septiembre con 25 más, debido, sin duda, al problema que tuvieron las personas que volaban a Barcelona desde Santiago debido a la extraordinaria demora de su vuelo.

La herramienta Keyhole, sobre un análisis de 559 tuits, indica que fueron emitidos por 153 usuarios generando 383.795 impresiones. Por países y género, según Keyhole, estos son los gráficos que ofrece:



El 82% de los tuits fueron debidos a tuiteros radicados en España, siendo los siguientes países Estados Unidos con el 8% y Chile con el 7% .


Este último dato  (y, por favor, obviemos el color que ofrece esta herramienta) resulta muy interesante, máxime a la vista de los tuits que se emitieron durante la inauguración del congreso relacionados con la escasa presencia de mujeres en la mesa de inauguración, sólo una de ocho participantes. Más llamativa es esta pequeña representación si, además, resulta que hubo más tuiteras que tuiteros en este congreso.

El análisis del hashtag con herramientas gratuitas no permite extenderse mucho más, lo que indica que sería necesario dar un salto cualitativo en el mismo y plantearse un mayor rigor metodológico en el mismo, como además cabe suponer entre profesionales de la epidemiología. Dejamos ahí ese mensaje por si quiere ser recogido por la organización del congreso o las sociedades organizadoras.

Finalizamos diciendo adiós a Santiago de Compostela y dando la bienvenida a Sevilla 2016 (#SEEvilla2016).



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