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lunes, 8 de julio de 2013

Conceptos de Barrio Sésamo: grande y pequeño

En la búsqueda de materiales que hacemos períodicamente hemos encontrado una entrada que tiene mucho que ver con el título de éste blog: se trata de "Epidemiología de Barrio Sésamo" y está publicada hace ahora dos años en el blog "Más que Ciencia".

La entrada en cuestión trata sobre las medidas epidemiológicas de asociación y la prevalencia (otra medida epidemiológica, ésta de frecuencia) y por tanto nos remite al tercer grupo de medidas: las de impacto (fracciones atribuibles o prevenidas).

La explicación contenida es bastante didactica y, aunque estamos de acuerdo en lo fundamental, creo que podemos matizar un poco el penúltimo párrafo de la misma que dice:
"En el aspecto humano, grande es lo que importa, lo que se hace presente y, por tanto, es cercano, tiene impacto y puede cambiar tu vida. Pequeño es lo que no importa ni tiene trascendencia, o lo que se desvanece y se hace distante, formando al poco tiempo parte del pasado".

Y lo hacemos en el sentido que publicamos en la entrada "Números pequeños: ¡menudos números!":
"Pero tenemos que considerar, en algún momento, no sólo que los casos cumplan la definición (que por supuesto) sino también lo que hay alrededor de esos casos (por pocos que sean), su contexto, sus circunstancias, las personas que los acompañan y apoyan. Cuando hacemos esto nuestra mirada cambia, se amplia y seguro que mejora".
 
En definitiva: el impacto de lo pequeño, de lo poco frecuente, de lo raro.


Imagen tomada del blog "Más que Ciencia"

miércoles, 16 de mayo de 2012

Números pequeños: ¡menudos números!

No soy ningún experto para instruir a nadie acerca de la precisión de las estimaciones en general: ¡doctores tiene la iglesia!, o mejor aún, "¡doctores tiene la estadística!".
Pero sí que quiero traer aquí a colación el problema de los números pequeños, que es un aspecto poco considerado en la epidemiología en general.
Todos las personas que nos dedicamos a la epidemiología hemos sufrido, y en ocasiones, ridiculizado, el "a propósito de un caso" (y no me refiero, claro está, al blog de Taite Cortés). Necesitamos un cierto tamaño para trabajar, claro, y poder distinguir las fluctuaciones aleatorias de los cambios auténticos, pero eso hace que, en ocasiones, se nos olvide la importancia, por ejemplo, de un viejo conocido como el caso índice, número pequeño donde los haya.
Todos, y no sólo los habituales de la epidemiología, concedemos la prioridad según la frecuencia. Y hacemos bien. Pero tenemos que considerar, en algún momento, no sólo que los casos cumplan la definición (que por supuesto) sino también lo que hay alrededor de esos casos (por pocos que sean), su contexto, sus circunstancias, las personas que los acompañan y apoyan. Cuando hacemos esto nuestra mirada cambia, se amplia y seguro que mejora.
Mientras tanto, y para no ser arrojado directamente a los leones (por falta de precisión), dejo aquí un enlace del Departamento de Salud del Estado de New York sobre números pequeños: "Rates Based on Small Numbers - Statistics Teaching Tools"




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