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viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Cuál es "nuestra" contraseña?

"¿Cuál es "nuestra" contraseña?" Esta pregunta, hecha a voz en grito en mitad de un pasillo de un hospital, la oí hace unos años en el contexto de una visita hecha acompañando a un familiar y cuando quien le atendía quiso acceder a los resultados de unas pruebas de laboratorio del paciente. Para ello debía conectarse al sistema y, evidentemente, todo el servicio asistencial utilizaba una misma contraseña para entrar al sistema y consultar los datos clínicos de un paciente.

Ese era el nivel de hace un tiempo, y quisiéramos creer que ha mejorado la protección y la seguridad de acceso en el ámbito clínico. Pero ¿es verdad?

Pues no está tan claro, como nos muestra una carta a la directora publicada en Gaceta Sanitaria con el título "Estudio sobre la importancia y la seguridad de uso de las contraseñas en el ámbito laboral sanitario". Los autores, JL. Fernández Alemán, VM. García Amicis, I. Hernández, AB. Sanchez García y A. Toval, resaltan que el 62% de los encuestados en su estudio tenía una contraseña débil (que constaba de nombres de personas, fechas, información personal, o que no incluía al menos 8 dígitos, letras mayúsculas y minúsculas, algún numero y algún carácter especial). También indican que el 16% había escrito alguna vez la contraseña en algún lugar fácilmente accesible por terceros, la había enviado por correo electrónico o utilizaron la opción de guardado automático del navegador.

Por lo que se ve, seguimos dándole poca importancia a la contraseña de acceso y ello pone en cuestión la seguridad de todo el sistema. Sería necesario ahondar en este tipo de estudios y valorar por qué se produce esta sensación de que no pasa nada si la contraseña es fácil de desvelar o su custodia es deficiente.

¿Somos poco celosos de nuestra intimidad o es que nos importa poco la intimidad de los demás? Porque una contraseña debería formar parte de nuestra intimidad y, además, ser un seguro para la de los demás ¿no es cierto?



miércoles, 15 de mayo de 2013

La brecha y la evidencia #carnavalsalud

 
Un amigo contaba recientemente que su abuelo se murió sin haber utilizado nunca un teléfono. Su padre le contó que su abuelo decía que para hablar con alguien no era necesario usar “ese maldito chisme” ya que si había que comunicarse con una persona, “de toda la vida lo que se ha hecho es ir y hablar con quien fuera”.

Una nueva técnica, una metodología implantada recientemente, o cualquier innovación representan campos de avance que tendrán siempre valedores de todo lo nuevo, y también tendrán detractores, gente que, como el abuelo de este amigo, piensa que, si hasta ahora no habían sido necesarias, bien podemos seguir pasando sin ellas.

Y nos tememos que el concepto 2.0, pese a que ya no es ninguna novedad, sigue todavía “gozando” de esta consideración. Hay un puñado de “apóstoles” de la “buena nueva” para los que cualquier cosa es posible y que siguen empujando hacia las fronteras para llegar hasta mucho más allá del 2.0, "hasta el infinito y más allá" (como decía Buzz Lightyear). Y mientras tanto, otros califican de frikis a quienes hacen esto o incluso simplemente a quienes usan las herramientas 2.0. Y resulta que ser un friki no está al alcance de cualquiera ya que se requiere determinación y persistencia ya que la "regresión a la media” nos impulsa hacia el comportamiento habitual o más frecuente.

Tal vez, como casi siempre, en el término medio está la virtud. Seguramente se trata de admitir algo que mencionábamos recientemente en otra entrada, referida a las redes sociales: “están ahí y negar su interés no las hace desaparecer ni minimiza su impacto".

Lo difícil no es convencer a los refractarios absolutos (al “abuelo”) ya que eso es sencillamente imposible. Lo difícil es llegar a aquellas personas que no tienen a priori una actitud negativa pero que tampoco ven una ventaja, o a los que no tienen curiosidad o tiempo para dedicarle a algo que se sale de lo cotidiano, lo de todos los días.

A esos sólo les convence la evidencia, no la espectacularidad. Y eso no es algo tan extraño ¿verdad? Se trata, simplemente, de demostrar aplicaciones útiles, de mostrar ventajas. La tecnología está siempre cambiando nuestras vidas y resulta difícil seguir el paso de los cambios, pero todo el mundo aprecia las verdaderas ventajas ¿o hay alguien que no utilice la lavadora teniéndola a su alcance?

En salud 2.0 quedan muchas, muchísimas, cosas por hacer, pero una de ellas no es, seguro, la de hacer apostolado en tierras de misión: se trata de utilizar el concepto 2.0 en el ámbito de la salud y si es útil ya irá calando y si no lo es, o no lo demuestra, se trasformará en algo digno de la frikipedia.

En el ámbito de la epidemiología ya hay ejemplos que mostrar y la infodemiología (o TICdemiología como también la denominamos en algún momento) es probablemente uno de los más relevantes. Pero, como todo, requiere tiempo, experiencia, aciertos y aprender de los errores. La brecha digital está ahí, pero su reducción requiere evidencia, no eminencia. #carnavalsalud
 

 

jueves, 4 de abril de 2013

Tic Tac

¿Quien no recuerda al cocodrilo que se comió el reloj (y con el la mano) del capitán Garfio? Lo que es posible es que algunos no recuerden que ese cocodrilo, en la película de Disney "Peter Pan", recibe el nombre de Tic Tac, debido al sonido que advierte al capitán de su desgracia, y de la presencia del temido bicho.
Y también, la primera parte de ese nombre, TIC, es el acrónimo con el que se conoce a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Algo tan presente en nuestras vidas que llamarles nuevas tecnologías, como todavía hacen algunos (hoy mismo lo ha hecho la Secretaria de Estado de Educación sin ir más lejos), resulta sangrante o simplemente ignorante.
 
Y siguiendo con las TIC, hace muy poco, nuestro buen amigo Juan Carlos Fernández Merino, Perón, acompañado de Guillermo Conejo, ha iniciado el blog "EPI TIC", en el que pretenden "hablar de tic (TIC en minúsculas) aplicadas a la epidemiología".
En él han comenzado por rememorar, en la entrada "Traducción de software no comercial", los tiempos en los que sí que podíamos hablar con razón de "nuevas tecnologías", cuando él inició la traducción de EpiInfo al español, allá por el año 1986, y las vicisitudes para hacerlo.
Sin duda son momentos que también forman parte de la historia de la epidemiología, no sólo en España, sino para todos los hispanohablantes que han utilizado, y disfrutado, de lo que EpiInfo significó en la práctica de la epidemiología: un auténtico avance, open source "avant la letre", verdadero software libre que liberó a muchos epidemiólogos del papel milimetrado y el lápiz y los inició (y a veces hasta sobrepasó) en el análisis epidemiológico.
 
Seguiremos atentos a lo que escriban este par, pues no solo nos cuentan sus (nuestras) batallitas, sino que también están a la última (como siempre) y se hacen eco, ya en su segunda entrada, de la última versión de Open Epi. Además, en su declaración de intenciones ("Acerca de"), enarbolan la bandera de la importancia de los usuarios frente a las grandes soluciones corporativas. Y, en ese aspecto, tienen aquí un partidario confeso.
 
 
 

miércoles, 8 de agosto de 2012

TICdemiología: estudios epidemiológicos y redes sociales

La aplicación de las técnicas de la epidemiología en las distintas plataformas que soportan las tecnologías de la información y las redes sociales no es nueva y van surgiendo ya distintos estudios que las evalúan. De hecho, en Gaceta Sanitaria se ha publicado recientemente, en avance, el titulado  "Tasas de respuesta a tres estudios de opinión realizados mediante cuestionarios en línea en el ámbito sanitario". 
Ahora nos llega el estudio transversal efectuado con motivo de la Eurocopa de fútbol (EURO2012) celebrada en Polonia y Ucrania: "Did public health travel advice reach EURO 2012 football fans? A social network survey" y publicado en Eurosurveillance. En él, los autores se proponían evaluar qué grado de efectividad habían tenido los diferentes avisos lanzados por instituciones diversas recomendando la vacuación del sarampión a las personas que se desplazaron a estos países con motivo de la competición futbolística.

Y más que el resultado del estudio, resulta interesante fijarse en el método: se elaboró un  cuestionario que fue colgado, para ser respondido, en el perfil de Facebook de la UEFA, en el de Google+ de UEFA.com, en el blog de inmunización de la Organización Mundial de la Salud y su aplicación de Facebook (apps.facebook.com/afbcaad/), y en el twitter de la Unión Europea Salud (EU_Health twitter).
Una de las cuestiones que más llama la atención es que el cuestionario fue rellenado por 313 ciudadanos de 67 países, pero el primer "post" puesto en Facebook fue marcado con "me gusta" por 325 personas y el segundo por 684. Y que la mayoría de las personas que repondieron al cuestionario fueron jóvenes y angloparlantes.

En el fondo, lo que nos muestran estos resultados es que, sin duda, hay que avanzar todavía mucho en la metodología de realización de estos estudios y que hace falta aumentar la formación de quienes se dedican a la epidemiología en este ámbito (atentos los responsables de los programas Master). El riesgo que se corre es que se invalide como método debido a la deficiente realización, o a causa de los sesgos, potenciales o no, que se introducen debido a la brecha digital. Esto es también infodemiología o TICdemiología.

Ahh, y el resultado final de la EURO2012 ya lo conocemos ¿no?. Y el color rojo de los de la foto no fue por el sarampión....


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