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jueves, 10 de abril de 2014

Trabajando en casa

Trabajar en casa no siempre es equivalente a teletrabajo. La casa, el domicilio, siempre requiere que alguien se ocupe de las tareas domésticas. Y esas tareas se han realizado de manera diferente en distintas épocas y situaciones sociales, pero siempre recayendo en quienes se "consideraban" menos cualificados para otras actividades laborales, lo que implica una minusvaloración de quienes las hacen, al tiempo que se limita sus posibilidades de desarrollo personal y profesional. Incluso hay quien sigue considerando a las tareas domésticas como actividades no laborales.

Un conocido comentaba que siempre tenía muy presente que su carrera profesional y la de su pareja había sido posible gracias a que "externalizaban" las tareas domésticas. Quienes no nos dedicamos a ellas de forma profesional debemos ser muy conscientes de ello y  procurar, al menos, no olvidar esa visión. 

Y a esas personas que hacen posible que nos dediquemos a otras cosas, les han dedicado su atención un grupo de investigadores que han publicado en Gaceta Sanitaria el artículo titulado "Percepción de las trabajadoras inmigrantes del servicio doméstico sobre los efectos de la regulación del sector en España".

Y el análisis revela que la entrada en vigor de la legislación es percibida de manera ambivalente: a veces más como un problema que genera nuevas dificultades que como una solución que ocasiona mejores condiciones de trabajo. Una de las personas participantes en el estudio dice claramente "Yo creo que esta ley para mí no me beneficia".

Una norma elaborada para mejorar las condiciones de empleo de unas personas que siempre han estado laboralmente mal tratadas no genera los resultados deseados. La norma no funciona sola: el contexto, las percepciones, las condiciones económicas y sociales también ejercen su papel. Sobre todo si la legislación dista de ser perfecta e incluso agudiza las diferencias entre mujeres inmigrantes y españolas. Es necesario evidenciar también esta situación desde el ámbito científico.

Imagen tomada de pikaramagazine.com 

sábado, 23 de marzo de 2013

Silbando al trabajar

Para varias generaciones resulta inolvidable una de las canciones en la película de Disney "Blancanieves y los siete enanitos" (1937) titulada "Silbando al trabajar" en la que se ensalza la buena actitud y la cooperación ante el trabajo (doméstico en ese caso). Todos sabemos que eso no garantiza que los efectos sobre la salud de los trabajadores sean menores. Y de recordarnos cómo está la situación en España se encarga el  "Informe de Salud Laboral España, 2001-2010", elaborado por el Centro de Investigación en Salud Laboral, CISAL, de la Universitat Pompeu Fabra y recientemente hecho público.
 
En este informe se presentan abundantes datos, y gráficos, provenientes de variadas fuentes. Tiene un capítulo expresamente dedicado a efectos sobre la salud. En él se menciona el descenso observable en este periodo en la mortalidad por accidentes de trabajo, pese a lo cual se ha producido un incremento de las desigualdades puesto que la reducción ha sido mayor en los trabajadores no manuales que en los trabajadores no cualificados. En las lesiones no mortales, también en un contexto de disminución en el período, en cambio si que se ha reducido la desigualdad entre tipos de trabajadores. No en balde una de las recomendaciones del informe es "Fomentar los estudios desagregados por ocupaciones y actividades económicas a fin de conocer las tendencias de desigualdades".
 
También llama la atención, aunque no debería extrañarnos, cómo se refleja el impacto de la crisis en la estructura productiva especialmente a partir de 2008, en la mayoría de los indicadores. La tasa de paro, en cambio, empeora a partir de 2007, un año antes.
 
En definitiva, el Informe nos recuerda que "junto al descenso de las lesiones mortales y no mortales a lo largo de la década, otros indicadores de salud como la percepción de buena salud y la incapacidad permanente disminuyen o permanecen estables".
 
Por ello, una de las recomendaciones del informe es la de "Realizar estudios específicos que evalúen el impacto de la crisis sobre la salud de los trabajadores, y las reformas llevadas a cabo para hacerle frente, en especial la reforma laboral, tanto de los que trabajan en el sector formal como informal, así como los desempleados".
 
Hay trabajo, pues. Silbemos mientras lo hacemos, pero no para disimular.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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