lunes, 29 de marzo de 2021
¿Se avecina otra ola de COVID-19?
jueves, 31 de diciembre de 2020
¿El año de la epidemiología? Esperemos que no
Suele (o solía) ser frecuente que muchas personas se traben al decir la palabra: epi...¿qué? Y que digan cosas tan curiosas como epideRmiología, o epididimiologea. Pero, parece ser, que ya no. La mayoría ha aprendido hasta a deletrearla en este funesto año que ahora se acaba.
Algunos, ilusos ellos, creen que, por fin, este 2020 ha sido el año de la epidemiología. Se basan en que ya (casi) todo el mundo no sólo ha conocido y aprendido la palabra, sino que, incluso, creen saber lo que hacen aquellos que se dedican a la epidemiología. Y nada más lejos de la realidad.
Hay mucha confusión, producto de una conjunción de exceso de información, sobrentendidos (y malentendidos), exceso de expectativas, ganas de que todo acabe y algo más. Tal vez un cierto sentimiento de "capacidad para saber de todo" con un par de tardes. Ese que, según el dicho, afirma que "de fútbol y de medicina todo el mundo opina" (hasta hay un blog con ese título). Ahora habrá que decir: "de fútbol, de epidemiología y de medicina, todo el mundo opina".
Y en el fondo lo que está indicando es que preponderan las opiniones y eso es señal de que algo no habremos hecho del todo bien, no ya solo en la epidemiología, sino en la ciencia en general. Porque no se transmite bien, no se llega con conocimiento asequible a la ciudadanía. Partíamos de muy bajo, pero podría haberse hecho mejor.
Es necesario seguir insistiendo, y este año que ahora empieza, vuelve a dar una oportunidad para ello. El interés por los asuntos científicos de la población persistirá, a la fuerza, pero persistirá ¿seremos capaces de hacerlo mejor?
Y ya puestos a pedir:
¿Veremos, por fin, creada, dotada y en funcionamiento la Agencia de Salud Pública estatal?
¿Existirán mejores condiciones de trabajo en salud pública y epidemiología?
¿Se dotarán los recursos necesarios para poder hacer frente a todas las crisis sanitarias (y al día a día de la salud pública)?
¿Se mejorarán los sistemas de información de salud pública y se integrarán con los asistenciales (y con los estadísticos y demográficos)?
Si esto fuera así, a lo mejor el próximo año sí que sería el de la epidemiología.
Recordemos que la FundéuRAE (Fundación del Español Urgente) ha elegido como palabra del año 2020 "confinamiento", no epidemiología. Y mientras, la Real Academia Española (RAE) sigue manteniendo en el diccionario su arcaica definición de epidemiología.
Mientras esto siga así, no puede considerarse este año el de la epidemiología. Nada que celebrar en el 2020. Mantenemos la esperanza en el/los año/s venidero/s.
Feliz nueva década (aunque no comience cronológicamente ahora)
![]() |
| Portada de la revista "Time": 2020 "The worst year ever" |
viernes, 27 de noviembre de 2020
Los rebrotes, LeBron James y la Real Academia Española
Hace unos días la Real Academia Española (RAE) publicó su actualización de palabras de 2020. Es algo que suele tener bastante eco en los medios de comunicación y con razón. Se trata de aceptar nuevas palabras o de actualizar acepciones, lo que tiene su aquel. Y la RAE lo hace anualmente, con cierta celeridad.
En este año pandémico es lógico que encontremos una palabra tan novedosa, y tan usada, como COVID, definida como "síndrome respiratorio agudo producido por un coronavirus". También han encontrado hueco otras palabras, o nuevas acepciones, de palabras relacionadas con la pandemia como "coronavirus", "coronavírico", "desescalada", "confinamiento", "seroprevalencia" o "cuarentenar".
Afortunadamente, la RAE no ha actualizado dos palabras que, a nuestro juicio, se utilizan erróneamente, aunque también han tenido su espacio en este 2020: "rebrote" y "rastreador/a". El diccionario de la RAE sigue definiendo rebrote como "nuevo brote"; y rastreador o rastreadora como "que rastrea", siendo "rastrear" un verbo que tiene 7 acepciones, ninguna de ellas directamente ligada con la búsqueda y estudio de contactos de enfermos o infectados en el contexto de una situación epidémica.
La FUNDEU (Fundación del Español Urgente), en cambio, sí que ha entrado al trapo de los "rebrotes" e indica que "brote es un término más amplio, mientras que rebrote es más preciso, pues implica que ya se ha controlado y eliminado algún brote anterior. En la situación actual, es válido afirmar que vuelve a haber brotes en una localidad o que hay rebrotes o nuevos brotes en las últimas semanas. En suma, allá donde es adecuado emplear rebrote también lo es optar por brote, pero si se alude a un primer brote no es apropiado utilizar rebrote".
No estamos de acuerdo, desde luego, con el uso de la palabra "rebrote" como indicador de una situación de incremento de infectados, así sin más. Un ejemplo de este uso inadecuado, lo podemos encontrar en medios de comunicación que, sin rubor, relacionan un triunfo del equipo de Los Ángeles Lakers de LeBron James hace unas semanas con congregaciones masivas en distintos puntos de la ciudad angelina y lo titulan como "Deporte podría ser protagonista en rebrote de Los Ángeles".
Siguiendo con el astro del baloncesto, incluso se ha caído en el esperpento, como indicaba Isaías Lafuente, en su Unidad de Vigilancia Lingüística de la cadena SER, de que alguien llegue a decir, como se ha oído, la cantidad de "rebrotes" de LeBron James en el último partido que jugó en la NBA.
Es de agradecer la urgencia de la RAE en acoger estas nuevas palabras o acepciones. Lo que no se entiende es el retraso que llevan con actualizar la definición de "epidemiología" en su diccionario. Allí sigue apareciendo como "tratado de las epidemias". Desde este blog llevamos ya más de siete años solicitando su actualización. Esto nos deja, literalmente, sin palabras.
viernes, 4 de septiembre de 2020
Letalidad y COVID-19
Y conviene que no olvidemos el último párrafo de aquella entrada:
miércoles, 12 de agosto de 2020
La novena, la pandemia y la salud pública
domingo, 10 de mayo de 2020
Esto no es una opinión sobre covid-19
La situación ha devenido muy compleja porque este virus no se ha comportado como otros coronavirus que se conocían. Ha sido diferente la transmisión a través de los asintomáticos o presintomáticos, la letalidad, la gravedad en determinadas personas más vulnerables debido a la concurrencia de otras patologías, la coexistencia de cuadros clínicos de extrema severidad con cuadros clínicos muy leves, o la ausencia de respuesta de los fármacos antivirales disponibles.
También hay que destacar su afectación en la comunidad. En España, durante el mes de febrero, los casos que se fueron presentando lo hicieron en forma de brotes que pudieron ser seguidos, estudiando a todos los contactos y controlando la extensión, en un trabajo poco reconocido de las unidades de vigilancia en salud pública (hasta el punto de que ahora se habla de "rastreadores" como si fuera algo nuevo, nunca antes hecho). En un determinado momento, a principios de marzo, la situación cambió debido a la extensión de la transmisión comunitaria y al hecho de que comenzó o se incrementó la afectación de dos instituciones clave: los hospitales (que ya habían sido afectados en febrero en algunas localidades concretas) y las residencias de personas mayores, que concentraban a una alta proporción de población vulnerable. Este último aspecto resulta de capital importancia porque, según parece, no se había dado en China en la misma magnitud, seguramente porque, debido a sus altos costes, se estima que en ese país hay menos personas ancianas en residencias que en Europa o Norteamérica, o al menos eso informaba el Financial Times en enero de 2020. Y, aunque el informe de la OMS de febrero mencionaba las instituciones cerradas, no era taxativo en el papel que pudieran estar jugando ya que decía que se requería más estudio. Hay que reconocer que nadie se centró en Europa, al comienzo, en resaltar este aspecto que ha resultado clave, sobre todo en la gravedad.
Se pueden seguir analizando otros aspectos, pero lo importante sería que se hiciera desde la argumentación y no desde la opinión. Ahora han surgido epidemiólogos de salón o de sillón, "COVID-influencers", tertulianos varios y todo tipo de opinadores que nos ilustran diariamente (o incluso con mayor frecuencia) sobre cualquier tipo de concepto epidémico o epidemiológico (sin distinguir siquiera la diferencia entre estos dos términos) y sobre cualquier cosa que tenga que ver con la pandemia. Por eso, esto no quiere ser una opinión. La situación es compleja, tiene muchas vertientes y es difícil de interpretar, incluso teniendo algún conocimiento, y científicamente contrastado, lo que no siempre es posible.
Pero, y tal como dice una frase de Fernando Aramburu (de su libro "Autoretrato sin mi"): "infinito es el número de las bifurcaciones, pero a la postre el trayecto solo es uno". Así que, pese a las diferentes interpretaciones, pese a los opinadores, el trayecto será solo uno.
![]() |
| Personaje interpretado por Jude Law en la película "Contagio" |
sábado, 1 de febrero de 2020
Coronavirus: evidencias y eminencias
Generar desconfianza, por bien intencionado que se sea (presuponiendo que exista esa buena intención en el mejor de los casos), solo puede causar confusión y hacer crecer los bulos (consultad los bulos que Maldita.es ha ido recogiendo, y rebatiendo, sobre la situación actual con el coronavirus) que en esta época de "fake news" se multiplican con rapidez ya que hay personas predispuestas a difundirlos sin corroborar su veracidad.
Hay una importante responsabilidad de las autoridades sanitarias para sacar adelante de manera adecuada, y con beneficio para la población, cualquier situación epidémica que pueda devenir en crisis, pero también existe esa responsabilidad en cualquier profesional de la salud en, al menos, no empeorarla, y en los medios de comunicación o en los divulgadores y comunicadores científicos para no caer en el espectáculo frente a la información seria, rigurosa y contrastada.
Por cierto, para quienes quieran seguir la información más reciente, la cuenta de Twitter @SaludPublicaES está manteniendo una actualización frecuente de las noticias contrastadas sobre el coronavirus y ha llegado a un acuerdo con Twitter para aparecer en las búsquedas que se realicen al respecto. Es un paso en la buena dirección. Menos medicina basada en la eminencia y más salud pública basada en la evidencia.
sábado, 25 de enero de 2020
A ver si va a ser que lo que no gusta es la salud pública
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»
martes, 31 de diciembre de 2019
A disfrutar de las fiestas (si se puede, queridos yernos y nueras)
domingo, 10 de noviembre de 2019
Y el muro todavía sigue cayendo
![]() |
| http://ec.europa.eu/eurostat/statistical-atlas/gis/viewer/?config=RYB-2019.json&mids=BKGCNT,C02M05,CNTOVL&o=1,1,0.7&ch=POP,C02¢er=52.04759,29.53496,3&lcis=C02M05& |
viernes, 1 de noviembre de 2019
Lo que los muertos enseñan a los vivos
![]() |
| Tumba del noble Lopo Fernandes Pacheco en la Sé de Lisboa |
domingo, 1 de septiembre de 2019
Comunicación en las crisis de salud pública: lecciones veraniegas
Una de esas cosas aprendidas es la decisión de quién informa, para lo que se necesita que sea una persona que tenga conocimientos técnicos suficientes ("expertisse") y autoridad. Ahora, en el caso de la Listeria, se focalizó en un médico de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, y la experiencia en el tratamiento de estas enfermedades la posee y contrastada, pero ha generado algunas controversias (ser un médico clínico y de hospital y no de la red de vigilancia epidemiológica, la discusión que se ha suscitado al hilo de las especialidades médicas). En cualquier caso su labor comunicadora puede considerarse acertada. Pero ya ha comenzado el discurso a otro nivel, y en ella se han implicado los responsables no técnicos y ahí la comunicación ya está empezando a desbarrar (mejor no hablamos del "nuevo relato en el combate de la listeria en España y en el mundo"). Eso, seguimos sin haberlo aprendido bien, porque se traslada incluso a crisis institucionales de competencias y, por supuesto, al ámbito del rifi-rafe político. Hay que recordar que ya en el informe Quiral de 2014 se decía que: "De la misma forma, quien ostenta un cargo de autoridad (Consejería, Ministerio o incluso Presidente del Gobierno, según la gravedad del caso), si no sabe dar respuestas expertas lo que genera es desconfianza y alarma".
Y sin finalizar el mes de agosto, saltaba una nueva alerta, esta por intoxicación alimentaria por toxina botulínica asociada al consumo de conserva de atún en aceite de girasol. La información de la AESAN hacía referencia a 4 afectados con consumo el día 9 de agosto y con confirmación de la presencia de la toxina el día 29 de agosto. La empresa de supermercados DIA, comercializadora del producto, retiró el producto de la comercialización el día 10 de agosto (según informa un comunicado de esta empresa). Y la conservera Frinsa, fabricante de la conserva, en su comunicado, indica que sólo ha afectado a una única lata, de un único lote y que los análisis del resto del lote han resultado satisfactorios.
Esta alerta no ha alcanzado la categoría de crisis, pero también permite algunas consideraciones, de las que se puede seguir aprendiendo. Ha resultado curioso como, por ejemplo, en algunos medios se ha denominado "botox" al causante de la contaminación, aunque luego se ha rectificado (siendo cierto que el botox es toxina botulínica, no es apropiado denominarla así en este caso). Un usuario de Twitter, @CharlieTorres, informaba de que la lata afectada es de 900 gr, pero en las noticias aparecían imágenes de latas mucho más pequeñas y además indica que le ha parecido que las informaciones de los medios eran excesivamente alarmistas.
La conclusión, después de este "agitado" mes de agosto (y eso que no hemos hablado de la crisis del minoxidil-omeprazol), es que todavía nos queda para avanzar en la comunicación de las crisis sanitarias y de salud pública y que se sigue requiriendo trabajar este aspecto y resaltar la importancia del mismo. Las crisis no aparecen todos los días, afortunadamente, pero siempre habrá alguna en el horizonte y los responsables políticos, por muy sanitarios que sean, deberían conocer esto, que todavía no se estudia de manera reglada en los curricula académicos (salvo excepciones). Y se debería trabajar más en contacto con los medios de comunicación, teniendo preparada, por parte de los técnicos de vigilancia, los que trabajan de verdad y bien esforzadamente en cada crisis, una información simple pero adecuada para poder facilitar rápidamente a los medios.
Terminamos con las diez premisas básicas acerca de la comunicación en una crisis, según Mónica Niño Romero, en su página Comunicación Activa:
- Debe ser un portavoz autorizado.
- Debe haber una sola fuente oficial.
- Así nos adelantamos a otros testigos o fuentes secundarias.
- Escuchar y pensar antes de declarar.
- Responder siempre, no decir ‘sin comentarios’.
- No ver a los periodistas como enemigos, sino como aliados.
- Periodicidad, regularidad y cumplimiento de plazos a la hora de informar.
- Preservar la intimidad de las víctimas de lo ocurrido.
- Humanizar el incidente y sus consecuencias.
- Transmitir serenidad y seriedad con calma y con una voz tranquila.
lunes, 12 de agosto de 2019
¿Qué crees qué es la epidemiología? Ocho años ya en esto
miércoles, 31 de julio de 2019
Sanidad, competencias y marías
Y todo esto ocurre una semana después de que hayamos asistido a una negociación, casi (o sin casi) en directo, sobre puestos gubernamentales en los que el citado Ministerio era una de las ofertas que fue rechazada en primera instancia, luego aceptada, más tarde negada como "moneda de cambio", en fin..... Pero lo que más ha indignado, amén de otras cosas, ha sido la calificación como Ministerio vacío de competencias y escaso valor y adjetivándolo de "maría" (tal vez sea necesario explicar en algunos ámbitos o territorios lo que son las "marías": según la 4ª acepción del diccionario de la lengua española, una "maría" es "una asignatura que no requiere esfuerzo por parte del alumno para ser aprobada", es decir una asignatura "fácil" y por extensión, aquello para lo que no merece la pena esforzarse, ni da lucimiento).
Pues bien, como puede verse por lo de hace un año y por lo de hoy, no todo el mundo considera una "maría" a ese Ministerio que afecta a la vida de todos los españoles. Algunos han escrito, de manera sobresaliente, "10 cosas que hacer con un ministerio que no sirve para nada", a lo que solo podemos añadir lo que escribimos hace ahora casi 14 meses en la entrada "9 para mejorar la salud" en la que nos hacíamos eco de las peticiones de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) al entonces nuevo gobierno.
Negóciese lo que se quiera (y se sepa y se pueda), pero no se juegue con algo que condiciona las políticas de salud, que puede servir para mucho más de lo que sirve y que siempre está necesitado de un buen timón y de personas que sepan maniobrar y llegar a consensos con todas las comunidades autónomas (por cierto, añádase lo de reformar el funcionamiento del Consejo Interterritorial del SNS como otra cosa necesaria).
Y dejemos las "marías" para mojarlas en el café con leche.
domingo, 21 de julio de 2019
Ébola en Congo: hacen falta recursos
- grave, súbita, inusual o inesperada
- tiene implicaciones para la salud pública que van más allá del Estado afectado y
- puede necesitar una acción internacional inmediata.
- Ningún país debería cerrar fronteras o establecer restricciones de viaje o comerciales.
- Las autoridades nacionales deberían trabajar con las líneas aéreas y otras empresas de turismo y viaje para asegurarse de que nadie excede las recomendaciones de la OMS respecto al tráfico internacional.
- No se consideran necesarias medidas de cribado en aeropuertos y en otros puertos de entrada fuera de la región afectada.














